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LA ZONA HISTÓRICA : Quinametzin.

En la Mitología Azteca, los Gigantes son personajes caracterizados por una estatura y fuerza excepcionales. Entre ellos se encuentran diversos gigantes primordiales y aquellos nacidos de leyendas y mitos posteriores, como por ejemplo los cientos de hijos de los dioses Tlalcihuatl y Tlaltecuhtli.



Generaciones

Primera generación: Estos antiguos gigantes, llamados Quinamiltli, eran los hijos de la diosa Tlalcihuatl nacidos previamente a la creación de la Tierra. Los grandes dioses creadores Tezcatlipoca y Quetzalcóatl pensaron que la Tierra debería estar habitada por seres vivos, y para lograrlo se convirtieron en dos grandes serpientes para sostener a la criatura marina llamada Cipactli y formar la Tierra con su cuerpo. Estos gigantes comieron bellotas de roble verde y octli (vino), pero muchos de ellos murieron de hambre al final del primer sol Tlaltonatiuh.  y unos cuantos más fueron devorados por los monstruosos jaguares de cientos de cabezas que emergieron de las profundidades del mar al final del primer sol.

Segunda generación: Estos gigantes se llamaron Hueytlacome y existían en el momento del segundo sol Ehecatonatiuh, pero la escasez de alimentos causó una guerra de supervivencia y los primeros mortales llamados Xóchitl y Coxcox murieron en el transcurso de la guerra entre los gigantes. Los dioses decidieron destruir la Tierra y los pocos hombres que consiguieron sobrevivir al final de la contienda que duro varios milenios se transformaron en monos (ozomatli)

Tercera generación: Estos gigantes fueron llamados Tzocuiliceque y existían en el momento del tercer sol Tletonatiuh, pero en cambio Sahagún los ubica en el primer sol, y a una raza llamada Quinametzin como aquella que pobló al mundo en el tercer sol. Entonces al final de esta era, la diosa Chantico derramo una lluvia de fuego sobre la tierra por ordenes del dios Tlaloc. Por su parte los hombres suplicaron misericordia, pero solamente Tezcatlipoca se atrevió a ayudarles transformándolos en aves. Esto claro por sentir una gran culpa, debido a que peco con la diosa Xochiquétzal que en ese momento era esposa del dios Tláloc

Cuarta generación: Después de la última destrucción de la Tierra de Atonatiuh el planeta fue solo desolación: la mayoría de los hombres estaban muertos y los cielos cayeron sobre la Tierra. Sin embargo, los dioses trajeron 4 gigantes llamados Huehueytin para elevar los cielos. Estos gigantes se llamaban Cuauhtémoc, Izcoalt, Izcaqlli y Tenexuche. Los grandes dioses creadores Tezcatlipoca y Quetzalcoatl se convirtieron en grandes árboles para ayudar a los gigantes. El árbol de Tezcatlipoca se llamaba Tezcuahutl y el árbol de Quetzalcóatl, Quetzalhuexotl. Los pocos hombres sobrevivientes fueron convertidos en Peces.

Otros gigantes

Existieron además de los anteriores una serie de gigantes registrados en diversas fuentes y tradiciones posteriores.​

Ulmecatl
Aculli

Hombres arrastrando a un gigante muerto, Códice Vaticano.

Quinametzin

Quinametzin es un término que refiere a una raza de gigantes en la mitología de Mesoamérica, particularmente entre los pueblos nahuas. En la mitología mexica con la Leyenda de los Soles, los quinametzin fueron la humanidad creada durante el Sol de Lluvia. Su gobernante, de acuerdo con algunas versiones del mito, era Tláloc (López Austin, 1990), a quien le correspondió ser el sol que alumbró durante la tercera época cosmogónica, que concluyó cuando Quetzalcóatl hizo que lloviera fuego y los quinametzin murieron quemados.

A los quinametzin se les atribuía ser los constructores de la ciudad de Teotihuacan y del Tlachihualtépetl sobre el que se levantó el principal templo a la Serpiente Emplumada en Cholula. Los tlaxcaltecas relataban que, en tiempos cercanos a la Conquista española, ellos mismos habían luchado contra los últimos quinametzin.

Pirámide de la Luna, Teotihuacán, México

En la mitología mexica se destacan los siguientes:

Cuauhtémoc, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Izcóalt, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Izcaqlli, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Tenexuche, uno de los cuatro gigantes que sostuvieron el cielo en el comienzo del Quinto sol.

Xelhua, gigante fundador de Cuauquechollán, Itzocán, Epatlán, Teopantlán, Tehuacán, Cuzcatlán y Teotitlán. El constructor de la Gran Pirámide de Cholula o Tlachihualtépetl.
Tenoch, gigante fundador de Tenochtitlán.

Ulmecatl, gigante fundador de Cuetlachcoapán, Tontonihuacán y Huitzilapán.

Mixtécatl, gigante fundador de la Mixteca.

Xicalancatl, gigante fundador de Xicallancatl.

Otómitl, gigante fundador de Xilotépec, Tollan y Otompán.






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LA ZONA HISTÓRICA : Enoquiano: La Misteriosa Lengua Perdida de los Ángeles

En el año 1581, los ocultistas John Dee y Edward Kelly afirmaron haber recibido comunicaciones procedentes de ángeles en las que estos les habían revelado los fundamentos de un lenguaje con el que comunicarse con “el otro lado”. Este lenguaje “angélico” disponía de sus propios alfabeto, gramática y sintaxis, que más adelante fueron publicados en revistas. La nueva lengua fue denominada “Enoquiano” y su nombre proviene de la afirmación de John Dee de que el patriarca bíblico Enoc había sido el último humano en conocer este lenguaje.



El Dr. John Dee, (1527-1609) fue un ocultista, matemático, astrónomo y astrólogo que vivió en el barrio de Mortlake, al oeste de Londres, durante la mayor parte de su vida. Era un hombre cultivado que estudió en el St. John’s College de Cambridge, y fue con el tiempo aceptado en círculos de poder relacionados con la élite dominante. 

Ejerció de consejero científico y confidente de la reina Isabel I. Se le asocia con la expresión “Imperio Británico”, que se dice que acuñó él mismo. Durante su edad más temprana, Dee mostró poco interés por lo sobrenatural. Más adelante, se desilusionó con la ciencia y empezó a experimentar con lo oculto. Dee buscaba descubrir el conocimiento espiritual perdido y recuperar la sabiduría que creía oculta en los libros de la antigüedad. 

Entre estos libros se encontraba el entonces legendario Libro de Enoc, que Dee concebía como un libro que describiría el sistema mágico empleado por el patriarca bíblico Enoch.

El término “Enoquiano” proviene del personaje bíblico Enoc, a quien se consideraba fuente de ocultos conocimientos místicos y a quien, según la leyenda, Dios subió a los cielos en vida. De acuerdo con el Génesis (5,24), “caminaba con Dios” y en Hebreos 11,5 se afirma que “fue arrebatado de esta vida a fin de que no experimentara la muerte”.

De 1581 a 1585, Dee empezó a desarrollar una larga serie de actividades de tipo mágico. En 1581, a la edad de 54 años, Dee escribió en su diario personal que Dios había enviado “Ángeles bondadosos” a comunicarse directamente con la humanidad. Para el año 1582 ya estaba colaborando con su colega Edward Kelley (1555-1597), ocultista y vidente, a fin de comunicarse con estos ángeles. Cientos de conversaciones con numerosos espíritus fueron registradas, entre ellas muchas en las que se revelaba lo que decían ser un lenguaje angélico llamado “Enoquiano”, compuesto de palabras no inglesas. El alfabeto Enoquiano fue comunicado al Dr. John Dee y Edward Kelley durante “sesiones adivinatorias”, en las que recibieron numerosos textos y tablas revelados por los ángeles. La adivinación (en inglés scrying) es un método empleado por videntes, magos y brujos para predecir el futuro, que incluye técnicas como mirar fijamente a una superficie reflectante para así recibir mensajes del “otro lado”.

Retrato de John Dee pintado en el siglo XVI por un artista desconocido, del National Maritime Museum de Greenwich (Wikimedia Commons)

Está documentado que Dee y Kelley usaban ciertos objetos, como un espejo de obsidiana negra y una bola de cristal para experimentar estas visiones. Dee ejercía de orador, dirigiendo sus plegarias a Dios y a los Arcángeles durante sesiones que duraban entre 15 minutos y una hora. Colocaban sobre la mesa una piedra adivinatoria y los ángeles eran invocados para que se manifestaran. Dee y Kelly observaban atentamente la piedra y tomaban nota de todo aquello que veían y oían. Los ángeles les explicaron que la magia otorgaría poderes sobrehumanos a sus practicantes, cambiaría la estructura política de Europa y anunciaría la llegada del Apocalipsis. Dee creía que lo que estaba haciendo beneficiaría a la posteridad, así que transcribió toda la información recibida en una serie de manuscritos y libros que incluían ejercicios prácticos. 

Jamás describió el lenguaje utilizado a lo largo de las sesiones como “Enoquiano”, prefiriendo llamarlo “Angélico”, el “Habla Celestial”, el “Primer Lenguaje de Jesucristo” y particularmente “Adánico”, ya que aseguraba que había sido utilizado por Adán en el Jardín del Edén para dar nombre a todas las criaturas de Dios.

John Dee realizando un experimento ante la reina Elizabeth I. Óleo de Henry Gillard Glindoni. 1913 (Wikimedia Commons)

Hay dos versiones diferentes del Alfabeto Enoquiano siendo las letras de uno de ellos ligeramente diferentes a las del otro. La primera versión la encontramos en un manuscrito de Dee, los primeros cinco “Libros de los Misterios” (Books of the Mysteries), y la segunda, en general la más aceptada, está en el Liber Loagaeth, versión manuscrita del propio Kelley. Se escribe de derecha a izquierda, y puede incluir acentos. Algunas letras enoquianas tienen equivalentes en las letras inglesas y una pronunciación similar, pero muchas de ellas se pronuncian de forma diferente. 

El alfabeto se usa en la práctica de magia Enoquiana sobre Claves Angélicas o Enoquianas. Llegó hasta nosotros por medio de Edward Kelley en 1584, en Cracovia (Polonia). Ese año escribió en su diario una serie de diecinueve encantamientos mágicos. Las Claves comprenden 48 versos poéticos y se corresponden con diversas funciones dentro del sistema de Magia Enoquiano. El gráfico a continuación muestra las letras originales del alfabeto Enoquiano con su transcripción en inglés moderno basada en los escritos de John Dee en inglés antiguo.



Las letras Enoquianas se leen de derecha a izquierda. Tienen diferentes formas, cada una tiene su nombre y, en ocasiones, sus equivalentes en inglés. Se muestran tal como aparecen en el diario de John Dee. ( Wikipedia.org)


El espejo de obsidiana de Dee utilizado para sesiones “adivinatorias” (British Museum)


El Sello de Dios de John Dee ( Wikimedia Commons )

Debido a la pérdida de algunas partes de los manuscritos originales de John Dee, han surgido interpretaciones diversas en relación con el significado, validez y autenticidad del lenguaje Enoquiano. Algunos magos aseguran que es el lenguaje más antiguo del mundo, habiendo precedido a todos los demás lenguajes humanos. En algunos círculos se considera uno de los tipos de magia más poderosos y un método para entrar en contacto con otras dimensiones. Sus detractores, sin embargo, señalan que la sintaxis del Enoquiano se asemeja notablemente a la del inglés, la lengua nativa de Dee y Kelley. 

Entre estas semejanzas podemos citar la palabra luciftias, que significa “brillo”, y que guarda conexión con Lucifer, cuyo nombre significa “Portador de Luz”. Londoh, la palabra Enoquiana para “reino”, puede representar simplemente la conexión de Dee con su real protectora, la reina de Inglaterra. Análisis informáticos también han demostrado una similitud gramatical con el inglés. Los textos del Liber Loagaeth muestran rasgos fonéticos que no aparecen en los lenguajes naturales. Estos rasgos se asocian a menudo con la glosolalia, o “don de lenguas”.

Los ocultistas modernos consideran difícil reconstruir el sistema Enoquiano, aunque se han realizado progresos estudiando los manuscritos originales hallados en la biblioteca de Sir Hans Sloane. A partir de estos estudios, diversos grupos y autores han creado un efectivo sistema de magia. El lenguaje Enoquiano fue recuperado y popularizado por ocultistas como los miembros de la Hermética Orden de la Aurora Dorada (“Golden Dawn”), Aleister Crowley, Israel Regardie y Antón La Vey, fundador de la Iglesia de Satán. Muchos satanistas han llegado a incluir claves Enoquianas en sus rituales, y algunos de ellos hasta han adoptado el lenguaje entero para su uso.

Necromancia: El arte de conjurar a los muertos y comunicarse con ellos, imagen de John Dee y Edward Kelley. De: Astrology (1806) por Ebenezer Sibly. ( Wikipedia.org)

El lenguaje Enoquiano fue también estudiado por el ingeniero espacial Jack Parson, miembro de O. T. O. (Ordo Templi Orientis). En 1994 las letras Enoquianas se utilizaron como glifos para activar una puerta dimensional en la película “Stargate”, un año antes de que el programa “Stargate” de visión remota se hiciera público. Otro aspecto de la magia Enoquiana es el ajedrez Enoquiano. Es al mismo tiempo un juego y una herramienta de adivinación, procedente de los escritos originales de John Dee. Es un complejo sistema que requiere sólidos fundamentos en el estudio de la Cábala, Geomancia, Tarot, Alquimia y Astrología. Muchos de los objetos utilizados por Dee y Kelly pueden contemplarse hoy día en el British Museum de Londres, en Inglaterra.







Imagen de portada: Los Tres órdenes de la Jerarquía Angelical en toda su gloria: “Asunción de la Virgen” por Botticini, 1475 (manyheadedmonster.wordpress.com)




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LA ZONA ANIMAL : Gatos y Faraones


Entre los numerosos animales domésticos con que contaban los egipcios, merece la pena destacar al gato. Hay bastante polémica sobre su origen, pero todo parece indicar que procedía del Felis silvestris lybica, una especie salvaje del norte de África. Aunque hay restos de un culto religioso a Bastet ya en las primeras dinastías, no será hasta el Imperio Medio (2060-1786) cuando se generalice su representación en las tumbas.


"Yo soy el Gran Gato que inauguró el árbol Yeshed en Heliópolis, en aquella noche en que fueron anonadados los enemigos del Dueño del universo..." 

El texto pertenece al capítulo XVII del Libro de los Muertos, en donde se acompañaba con un dibujo de la figura el gato divino decapitando a la serpiente Apofis. La mención al árbol 'Yeshed', se refiere a la 'Persea'. El término 'Inaugurar' hace mención a la costumbre de escribir el nombre del soberano en los frutos del árbol, como simbolismo de la genealogía de la realeza. 




La creencias egipcias, que consideraban que Ra, el Sol, habiendo inaugurado la realeza, había sido el primero en escribir su nombre en el árbol de Heliópolis, asociaban la figura del gato a este árbol por ser la del "gato divino" una de las formas más frecuentes de este dios.

El culto al gato en el antiguo Egipto surge en torno al año 2.900 a.C. Según narran las leyendas Ra, dios del Sol, como castigo a los hombres, que se habían atrevido a cuestionar su autoridad, envió a la tierra a "ojo del Sol", una de sus hijas, que, en el desierto de Nubia (Sudán) se encarnó en Sekmet, una fiera y sanguinaria leona.



Matarlos era considerado como un crimen y era costumbre en el antiguo Egipto momificar al gato de una familia, una vez que moría; ya que los egipcios estaban convencidos de que los gatos tenían alma. Los familiares del gato se ponían de luto y se rapaban las cejas en señal de duelo. 




Las familias pudientes en cambio, mandaban embalsamar al gato y después era sepultado en grandes necrópolis gatunas. En el año 1890, en Beni Hassan, se descubrió un antiguo cementerio de gatos en el que se hallaron cerca de 300.000 momias de gatos embalsamados.

Hay bastante polémica sobre su origen, pero todo parece indicar que procedía del Felis silvestris lybica, una especie salvaje del norte de África. 

Aunque hay restos de un culto religioso a Bastet ya en las primeras dinastías, no será hasta el Imperio Medio (2060-1786) cuando se generalice su representación en las tumbas, y esta situación pervivirá hasta finales del siglo IV d.C. Estas primeras representaciones en el Imperio Medio coinciden con la aparición de las primeras momias de este animal.



La popularidad del gato entre los egipcios se debía principalmente a su eficacia para librar las casas y graneros de roedores y serpientes. Más adelante se usó al gato como auxiliar en las actividades de caza, sobre todo de aves, sustituyendo al perro en estas labores.



Momia de Gato. Museo del Louvre.

Esta es una de las capacidades que más llama la atención de los gatos egipcios. Efectivamente, existen varias pinturas murales en tumbas donde se observa al dueño de la misma en compañía de su mujer e hijos, practicando la cacería, actividad a la que eran muy aficionados los miembros de las clases superiores. En estas escenas se ve a la familia sobre una barca que navega entre las matas de papiros. 

El señor está de pie a punto de lanzar una especie de bumerán, que no es más que un palo curvo que no regresaba, sobre la presa (normalmente ánades). La función del gato es recoger las piezas abatidas y depositarlas en la barca. Este gato amaestrado, que aparece representado sobre todo en el Imperio Nuevo, llama precisamente la atención porque no sabemos cómo los adiestrarían los egipcios para esa función.

El nombre que los egipcios daban al gato era miu, en lo que parece claramente una onomatopeya más que un nombre. Los gatos actuales parecen haber perdido los rasgos característicos de sus antepasados egipcios, aunque el abisinio sigue recordando a las estatuas de Bastet.



Herodoto (484-424 a.C.), historiador griego conocido como el padre de la historia, viajó por Egipto hacia el año 450 a.C., país al que dedica el segundo libro de su obra Historias. 

Estatuillas en bronce de Bastet del Periodo tardío.

En él nos narra con detalles las costumbres del pueblo egipcio, y entre éstas el culto que se rendía a los animales, aunque hay que tener en cuenta que estas costumbres se refieren a la Época Tardía, cuando Egipto estaba en decadencia total y nada o poco tenía que ver con el esplendor de los anteriores siglos. Aún así, es interesante lo que cuenta. Dice Herodoto:

"...la gente de las ciudades ofrecen sacrificios de esta manera: adoran al dios al cual está consagrado el animal, cortan al rape el pelo de los niños, o solamente la mitad o incluso la tercera parte, y el peso en plata del pelo cortado se entrega a la servidumbre del animal en cuestión. Con este dinero se compra el pescado con que se nutre a los animales sagrados.



"Si alguien mata voluntariamente a uno de estos animales es condenado a muerte y si lo hace involuntariamente, paga una multa que fijan en cada caso los sacerdotes...

"Cuando se declara un incendio, es sorprendente lo que sucede con los gatos. La gente se mantiene a cierta distancia cuidando a los gatos y sin preocuparse lo más mínimo de apagar el fuego. Pero los gatos se escurren por entre la gente o saltan sobre sus cabezas y se precipitan en el fuego. 

Representación de la diosa Bastet.

Y cuando esto sucede, los egipcios se quedan muy apenados. Cuando en una casa perece un gato de muerte natural, todos sus inquilinos se afeitan las cejas (...). Los gatos muertos se llevan a un lugar sagrado donde son embalsamados y luego se entierran en Bubastis (...)."



Otro autor griego, Diodoro de Sicilia, narra el caso de un soldado romano de las tropas de César, que hacia el año 50 a.C. mató sin querer a un gato. Una multitud furiosa de egipcios linchó al pobre hombre, que no se salvó de la muerte, a pesar del temor que entonces tenían los egipcios hacia los romanos. Ni siquiera le pudieron salvar los emisarios que envió el rey egipcio.

ISABEL GIL














LA ZONA HISTÓRICA : La tumba del Rey Midas

Del rey Midas, sin duda lo más popular es su clásica leyenda. Según la Mitología griega fue rey de Frigia, en Asia Menor, donde capturó y prestó hospitalidad al sátiro Sileno, compañero de Dionisio, Dios del vino. En compensación por ello, Dionisio le concedió la gracia de transformar en realidad el deseo que quisiese. El rey Midas pidió que se convirtiera en oro todo aquello que tocase.


Los relatos míticos cuentan que pronto hubo de arrepentirse de tal elección, ya que ello le sucedía hasta con la comida y el agua. Para conseguir librarse de tales consecuencias, Dionisio le recomendó bañarse en el río Pactolo (cerca de Sardis, en la actual Turquía). Y sigue contando el mito que, después, se descubrió que también las arenas del río contenían oro. Ovidio, en su "Metamorfosis" relata, asimismo, otra historia sobre la transformación de las orejas del rey Midas en otras de asno, a raíz de su participación en una disputa musical entre los dioses Apolo y Pan.

Frigia era una antigua región del Asia Menor, en lo que actualmente es Turquía, cuya extensión y fronteras variaron durante los distintos periodos históricos, desde que los frigios, que eran un pueblo indoeuropeo procedentes de Tracia la ocuparon hacia el 1200 a.C., hasta su nueva conquista, en el siglo VI a.C., por Creso, rey de Lidia, tras lo que pasó sucesivamente bajo el dominio de Persia, Macedonia, Pérgamo y Roma. 

El rey Midas se nos muestra con oreja de asno al ser identificado con un mal juez que escucha sólo a los que calumnian y ofrece su mano a la figura del odio.

En relación con la existencia del rey Midas, la Ciencia no solo puede decir algo al respecto, sino que, recientemente, ha llegado al extremo de aclarar, casi con total exactitud, las características culinarias del banquete funerario celebrado con motivo de su fallecimiento y entierro.



Herodoto, en la literatura griega, es quien primeramente cita a un rey Midas de Frigia, que vivió posiblemente hacia el s. VII a. C. Se han encontrado diversos testimonios de relaciones de varios reyes, que llevaron alternativamente los nombres de Gordion y Midas, por lo que el nombre parece corresponder más a una dinastía que a un individuo. Gordion era también el nombre de la capital de Frigia que se encontraba ubicada cerca de la actual Ankara.


Asimismo Midas era el nombre de otra importante población. En la fértil región del valle del Sangario se cultivaban viñas y se extraía mármol frigio, famoso en la antigüedad. La religión de los frigios, con una amplia variedad de ritos orgiásticos, se basaba en un culto extático a la naturaleza, desempeñando los papeles protagonistas la Gran Madre de los Dioses, Rea, o Cibeles, junto a una deidad masculina, Sabacio. 

Los ritos orgiásticos de esta religión influyeron en griegos y romanos. Y hasta nuestros días ha llegado el símbolo de libertad, representado por el gorro frigio, que fue utilizado en tiempos romanos por los esclavos liberados, incorporándolo los revolucionarios franceses a su indumentaria.


Pero Herodoto se refería no a una dinastía real, sino a un rey concreto, posiblemente el mismo cuyo conocimiento comienza a ser una realidad gracias a la colaboración entre la Arqueología clásica y la Arqueología molecular.

En Turquía Central, cerca de donde debió estar la antigua Gordion, se descubrió el denominado "túmulo del montículo de Midas", donde se hallaba lo que posiblemente fuese la tumba del verdadero rey Midas. Sus condiciones de preservación eran excelentes, constituyendo posiblemente la estructura intacta de madera más antigua conocida del mundo, con una antigüedad que parece remontarse al año 700 a.C. Allí yacía el cuerpo de un varón, de una edad comprendida entre los 60-65 años, reposando sobre una gruesa capa de materiales textiles, situados dentro de un gran ataúd de madera, que estaba acompañado de otros 14 bellos muebles de madera. 

Reconstrucción de "la tumba de Mídas" que se realizó para la exposición en Bélgica sobre los reyes frigios. 

La gran monumentalidad del conjunto y su extremada riqueza ornamental eran indicio de un enterramiento real, lo que se ha confirmado con el estudio de diversas inscripciones asirias contemporáneas.


Para el estudio de las costumbres de la época también ha resultado de gran interés el hallazgo en la tumba de más de un centenar de bellos vasos y recipientes de bronce utilizados en lo que debió constituir un gran banquete funerario. 

En ellos, tras el transcurso de más de 2.500 años aun permanecían los restos fosilizados de las comidas y bebidas consumidas. ¿Podría la Ciencia, a partir de la Investigación de esos restos, descubrir las costumbres culturales y culinarias de aquella lejana civilización?. Así lo ha hecho un equipo de investigadores americanos, a quienes podríamos denominar arqueólogos moleculares, usando técnicas muy especializadas de espectroscopía infrarroja.

En los relatos homéricos de La Iliada y La Odisea se reflejan algunas tradiciones griegas y de Anatolia del s. VIII a. C. e, incluso, anteriores. Se describen banquetes funerarios en los que se servían pinchos y porciones asadas de oveja y cabra, junto con una bebida obtenida de la fermentación de una mezcla de frutas como uvas, manzanas o arándanos. 


Caso particular de los muchos relatos encontrables al respecto es la siguiente cita, extraída del canto VIII de La Iliada, cuando Patroclo "en un tajón que acercó a la lumbre, puso los lomos de una oveja y de una pingüe cabra y la grasa espalda de un suculento jabalí. Automedonte sujetaba la carne; Aquiles, después de cortarla y dividirla, la clavaba en asadores; y el hijo de Menetio, varón igual a un dios, encendía un gran fuego; y luego, quemada la leña y muerta la llama, extendió las brasas, colocó encima los asadores asegurándolos con piedras y sazonó la carne..."


Los hallazgos de los investigadores sobre los residuos de alimentos hallados en la tumba del rey Midas se hicieron públicos en la revista Nature y confirmaban cabalmente la exactitud de los relatos. 


Los restos de lípidos se corresponden a grasas con alto contenido en ácidos grasos saturados (ácidos palmítico y esteárico), así como con una pequeña proporción de ácido graso monoinsaturado (ácido oleico). 

Ello, junto con la cantidad detectada de colesterol y de otros ácidos orgánicos saturados de 6 a 10 átomos de carbono (ácidos caproico, caprílico y cáprico) indican su casi segura procedencia a partir de tejidos grasos de cabras. Otros derivados indican que la carne fue pasada "a la parrilla" antes de ser cortados los huesos y de que fuese sazonada con hierbas y especias mediterráneas. 

En cuanto a los restos encontrados en los recipientes de bebida indican que sus constituyentes originales (ácido tartárico, oxalato cálcico y ceras) procedían de la fermentación de uva (vino), de cebada (cerveza), y otras frutas, mezcladas con miel. Es decir, que la Ciencia no solo nos descubre el pasado sino que también nos ayuda a confirmar la exactitud de los detalles de relatos tan míticos como los homéricos.

La ciudad de Midas, Midas Sehri, se encuentra en Yazilikaya, antiguo reino de Phygia, Turquía. Centro de la cultura frigia, el origen de la ciudad puede remontarse hasta el siglo VIII o VII a.C. Se trata de una ciudad amurallada, dividida en ciudad alta y ciudad baja, adaptándose a la topografía. 


Toda la ciudad está llena de inscripciones y tallas sobre la roca, aunque el elemento más destacable en esta ciudad es la tumba de Midas, aunque realmente no se sabe si pertenece a este rey, durante el proceso que intentó descifrar las inscripciones se llegó a leer “Mida” de ahí que se diera en llamar la tumba de Midas. 

La tumba es una pared vertical excavada de 17m de altura y 16m de anchura con elaborados dibujos geométricos tallados sobre la roca. Probablemente era el inicio de la fachada de un templo o monumento votivo probablemente consagrado a Cibeles, de relieve poco profundo, que diera inicio a un templo simétrico y proporcionado.


Existen también tumbas menores y otras construcciones muy destacables como el Templo de Cibeles o Mita, el monasterio excavado en la roca y altares dedicados a diversas deidades. Todas estas construcciones se encuentran total o parcialmente excavadas en roca. 

Estatua de Cibeles. Museo arqueológico en Ankara









Colección de hallazgos de la cultura frigia en el Gran museo arqueológico en Ankara. 

También aparecen construcciones de la época bizantina, plataformas escalonadas y falsas fachadas de templos como la de Midas, pero de menor tamaño, la denominada como Küçuc Yazilikaya (sVI a.C), que se encuentra inacabada.


La ciudad de Midas fue descubierta en el siglo XIX y profundamente excavada y estudiada desde entonces.

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