Mostrando entradas con la etiqueta LIBROS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LIBROS. Mostrar todas las entradas

LA ZONA G8 : Entrevista a Carlos Astiz: “Sánchez es un peón de Soros y quiere la liquidación de España”

Carlos Astiz es periodista y analista, doctor en Ciencias de la Información y profesor universitario. Ha trabajado en diversos medios de prensa, radio y tv, así como en distintas universidades, de España y otros países. Ha firmado trabajos sobre Política internacional, Comunicación Digital, Situación política e ideología, Arte, Comunicación Política y Corporativa, Implicaciones sociales de las nuevas tecnologías… Además, ha impulsado varias empresas y es miembro de diversas fundaciones, Laboratorios de ideas y ONG.

En esta entrevista reflexiona sobre su último libro El proyecto Soros y la alianza entre la izquierda y el gran capital, una magnífica iniciativa de la editorial Libros Libres.



¿Por qué un libro sobre Soros y su proyecto?

Con sus 90 años cumplidos, George Soros parece estar en todas partes. Black Lives Matter y la legalización de drogas en Uruguay; el ascenso de Pedro Sánchez y las maniobras separatistas en Cataluña; las “revoluciones de color” y la avalancha de inmigrantes ilegales…Mires donde mires, en multitud de países y sucesos aparecen su dinero y las organizaciones que financia.

Un personaje semejante merecía profundizar en quién es y lo qué pretende. Máxime cuando parece que su agenda política es la misma que numerosos grupos y políticos que se dicen de izquierdas. ¿Cómo es posible esa coincidencia? Responder a esa pregunta fue el objetivo del libro que no solo habla de Soros y de su enorme entramado de fundaciones, asociaciones, medios de comunicación, grupos políticos, universidades…sino también de todos sus amigos que comparten un temario común y una agenda para implementarlo.




¿Quién es realmente este individuo y cuál es su verdadero poder?

Sus aduladores que son muchos y bien pagados intentan desacreditar todas las informaciones sobre este personaje y sus andanzas reduciéndolas a etiquetas como “conspiraciones” “ataques anti judíos” … pero sin entrar en ninguna teoría conspirativa, “el Proyecto Soros…” hace un recorrido por su red real de influencias y dinero y un análisis político de sus actividades y a esa radiografía y a ese análisis no quieren responder con datos, solo con etiquetas.

Soros es un especulador financiero cuyo objetivo fundamental ha sido, y sigue siendo, incrementar su fortuna y su poder. Él es la cara más visible de ese grupo de magnates que son-en realidad- un potente gobierno en la sombra, capaz de influir sobre muchos países, alterar su estabilidad y hasta cambiar resultados electorales, o inducir golpes de estado para construir lo que algunos llaman el Nuevo Orden Mundial, porque eso les permitirá el control de sociedades pequeñas, desestructuradas y débiles, reduciendo sus problemas e incrementando sus beneficios. Hablamos de Bill Gates, de los Rockefeller, de Ford, del fundador de Pay Pal, de los dueños de Google… todos esos “capitalistas filántropos de izquierda” que amasan millones, los mantienen en paraísos fiscales (el propio Soros lo hace) y maniobran para tener más poder y más dinero.

¿Por qué Pedro Sánchez ha visto más veces a Soros que al líder de la oposición?

Porque Sánchez es un peón de Soros. Y ambos coinciden en un re-diseño que supone la liquidación de España como Nación, sustituida por un rompecabezas de nacioncillas, con un Parlamento de cartón silenciado; los grandes medios de comunicación comprados; los jueces, las Fuerzas Armadas y de Seguridad bajo control creciente; los enemigos del país convertidos en sus amos; los disidentes reprimidos y amenazados… No estamos tan lejos de Venezuela como nos gustaría creer.


En el Foro de Davos, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se reunió con Alexander Soros, hijo del multimillonario. Según informaron fuentes de Moncloa, Sánchez, acompañado por las vicepresidentas Nadia Calviño y Teresa Ribera, se reunieron con los dirigentes de varias multinacionales, entre los que estaban Soros Jr. y representantes de empresas como Morgan Stanley, City Group, Bank of America o Zurich, entre otros. Curioso que el Presidente de Iberdrola (financiador de Davos junto al Banco de Santander, entre otros) le felicitase efusivamente por el nombramiento de Calviño y Ribera como ministras del gobierno de España.

Sánchez ya recibió a George Soros en La Moncloa, como su primer invitado, poco después de ganar la moción de censura en junio del 2018. En aquella reunión, que no se hizo pública, también participó el entonces Ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell (hoy Alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad). El contenido del encuentro no trascendió.




Sin embargo no hay fotos del encuentro…que extraño…

Fue clandestino, como la mayoría de los encuentros entre Pedro Sánchez y miembros del clan Soros, aunque alguien desde el entorno del Presidente lo filtró, para advertencia de los españoles.

Como anticipaba el profesor De Castro: «No olvidemos que el presidente Sánchez formó parte del National Democratic Institute, que forma parte a su vez, de los que han actuado en las revoluciones de color. O sea, que (Sánchez) no es ajeno a todo lo que han hecho en las revoluciones de color, ni es ajeno a Soros y lo ha recibido en Moncloa, o sea que, digamos, los peones están: los independentistas están, han trabajado con Soros y han sido financiados por él. Tenemos a Soros en el Gobierno y tenemos a Soros en los independentistas. Si llega a salir una coalición, un Gobierno que necesita la aprobación de los independentistas, tenemos a los enemigos en casa”. Que es, básicamente, lo que sucede ahora mismo.

Desde que fue investido presidente del Gobierno, en julio de 2018, Pedro Sánchez ha llegado a entrevistarse hasta ocho veces con George Soros y su equipo, más reuniones de las que ha tenido con el líder de la oposición, en el mismo periodo.

¿Cómo es posible que la izquierda y los grandes magnates capitalistas tengan una agenda común?

Muchos izquierdistas de buena fe, que creen esforzarse por un mundo mejor no se han dado cuenta de que trabajan para el enemigo. Sus dirigentes sí lo saben y se aprovechan. Una característica que rechina es como los dirigentes “revolucionarios” viven como aristócratas, condenando a la población a la miseria física, moral, cultural…mientras disfrutan de mansiones, aviones, coches y toda clase de lujos y libertades que niegan al resto. En España, Podemos y el PSOE son un ejemplo concreto, y escandaloso, de todo ello que solo el silencio cómplice de los grandes medios impide que derive en una insurrección, generalizada, de sus militantes y votantes.

Pero muchos ya se están percatando. Resulta raro que el votante de izquierdas de Vallecas o Badalona, tenga los mismo objetivos que Ana Botín y que a quién vota diga lo mismo que la Presidenta del FMI y que todos aplaudan en Davos el Foro Económico Mundial que financia Soros y otros grandes especuladores. Y a nadie le gusta hacer el papel de marioneta. Eso explica, en parte, el derrumbe de Podemos y sus confluencias que creo que va a incrementarse, a pesar del silencio que imponen los grandes aparatos de comunicación y la multitud de estómagos agradecidos que chupan del bote.

En cierta manera liberalismo y marxismo son en el fondo y en cierta manera harina del mismo saco.…

No creo. Aunque pudieran surgir de un entorno intelectual y temporal cercanos, con todos sus errores y carencias, el liberalismo aspira a la libertad. Sin embargo, el marxismo desde su origen desprecia al individuo. Para el comunismo, la persona y su libertad son prescindibles. No es Stalin una anomalía del marxismo sino su quintaesencia. Las matanzas ya estaban presentes en Lenin (que fue el impulsor de la Cheka y los primeros gulags) y la represión brutal, los estado prisión, la miseria en todos los órdenes, son el sello indudable de cualquier estado socialista.

Usted introduce en el libro el término pobresistas, ¿quiénes serían?

Aprovechando desastres naturales, crisis o pandemias, algunos gobiernos han silenciado sus parlamentos, comprado los grandes medios de comunicación, intentan controlar a los jueces, empujado a sus países hacia una situación pre-dictatorial, en la que se puede mentir a los ciudadanos con descaro; realizar compras y pagos fraudulentos, de los que no tienen que dar explicaciones, mientras confinan a los ciudadanos, restringen o anulan sus libertades y conciertan políticas supranacionales al margen de los votos, imponiendo un pensamiento obligatorio, reprimiendo y silenciando al que disiente.

Para cualquier observador atento, está claro que asistimos a una maniobra política, para pasar a dirigir (al margen de las urnas) amplias zonas del mundo, y el mundo entero -si pudieran- por parte de un grupo de grandes magnates, sus testaferros políticos y mediáticos que quieren convertir las sociedades en instrumentos débiles, al servicio de los intereses de esos multimillonarios.

La novedad es que miles de izquierdistas colaboran en esos propósitos (la mayoría sin saberlo), a través de organizaciones generosamente financiadas por los plutócratas. Se quieren denominar progresistas, pero lo único que multiplican es la pobreza y la opresión. Por eso, los llamo pobresistas.

Todo ello está relacionado con el globalismo, pero ¿qué tipo de sociedad pretenden los impulsores del Nuevo Orden Mundial?

A pesar de que pueda haber roces o diferencias menores, coinciden en una agenda compartida que incluye: imposición del pensamiento único como obligatorio; apocalipsis climático; apoyo a la inmigración descontrolada; despenalización de las drogas y la eutanasia; aborto y reducción de la reproducción; agenda LGTB e ideología de género; fomento de la fragmentación social e inducción al enfrentamiento… Es un temario común, una agenda de destrucción de las sociedades democráticas y su sustitución por sociedades frágiles (que llaman “abiertas” porque maquillan mejor el objetivo), con gobiernos débiles en manos de organismos supranacionales que controlan esos magnates… La democracia en riesgo y las elecciones libres, bajo amenaza.

Son los globalitarios. Y los llamo así porque no es solo una visión planetaria, global, sino el intento de imponer sistemas totalitarios en sustitución de las democracias.

Esto no es nuevo. Hemos visto sus manos y su dinero en disturbios y “revoluciones”. Son los que desde miles de organizaciones, asociaciones, partidos, fundaciones, medios de comunicación, aparatos culturales y educativos… buscan erosionar los consensos mínimos, imprescindibles para que una sociedad pueda mantenerse y progresar. Son los que impulsan, hacia la degradación y el enfrentamiento, rompiendo los grupos sociales en fragmentos cada vez más pequeños y cada vez más tentados de someter- esas diferencias- al veredicto de la violencia. Son los que ponen en cuestión la viabilidad de las naciones, abogan por destruir la cohesión social, por multiplicar las diferencias, por censurar las opiniones e imponer el pensamiento obligatorio.

Globalitarios y pobresistas empeñados en un programa común que nos lleva a la pobreza, la muerte y la tiranía.

Parece que estamos en la recta final.

Los globalitarios y sus aliados creen que este es el inicio de su victoria definitiva y sienten que es ahora o nunca porque, si tu oprimes a una sociedad o la amenazas, antes o después surge la resistencia y no quieren dar tiempo a que esa resistencia se organice. Recordémoslo: No son omnipotentes y pueden ser vencidos. Cuanta más gente despierte, conozca sus maniobras y se indigne, más difícil tendrán su victoria.

Por eso, me gustaría hacer un llamamiento a la resistencia y la moral de victoria. El optimismo, el esfuerzo, los planes de futuro… son consignas revolucionarias en un momento en que nos quieren deprimidos y aislados. Ya han sido vencidos. Fueron expulsados de Hungría o Rusia; perdieron su apuesta con el Brexit y el “Plan de Paz” de Colombia; Trump derrotó a su candidato y millones de personas ya están eligiendo opciones políticas que descubren, y denuncian, todas esas maniobras. Así que creo que tenemos que estar alegres y combativos, conscientes de lo que nos jugamos y decididos a conquistar un mañana mejor, más libre y próspero.






Más:







Risto Mejide, tenía previsto presentar un programa en junio de 2021, dedicado a desacreditar a la medicina alternativa y a todas aquellas personas que participan de ella. El Este, posee una agencia de publicidad (Aftershare S.L.), que, tiene como clientes, entre otros, a: Bankia o Mercadona. Curiosamente, uno de esos otros clientes es la Fundación Premios Rei Jaume I, cuyo presidente es Santiago Grisolía, presidente del Comité de Coordinación Científica de la UNESCO para el Proyecto Genoma Humano; miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO y miembro del comité científico de la UNESCO. La agencia publicitaria de Mejide, ha realizado además, campañas publicitarias pro-vacuna COVID y en favor del tratamiento terapéutico (medicamentos) para Atresmedia. Además ha trabajado en el proyecto de cambiarle el nombre a una Plaza en Valencia para denominarla “Plaza del Coronavirus” en septiembre de 2020. Ahora, ¿entiendes el principio?







La UNESCO, en cooperación con la Comisión Europea, Twitter y el Congreso Judío Mundial, presentaron en 2020, una serie de recursos visuales para concienciar sobre la existencia y las consecuencias de las teorías de la conspiración relacionadas con la crisis de la COVID-19. Lo que no te contaban de esta campaña, si es que te la dieron a conocer, es que en ella, se defendía, a capa y espada a la Banca Rothschild, George Soros, al Estado de Israel y se hacía hincapié en una crítica a El Protocolo de los Sabios de Sión. En la Banca internacional, los integrantes de sus altos cargos son de origen judío, en el Congreso de los EE UU hay 37 miembros judíos. Charles Schumer, nació en EE UU, y su familia practica la religión del judaísmo, es el primer líder de la mayoría judía en el Senado y en el funcionariado judío estadounidense de mayor rango en la historia.



Revelan que Soros financia a 37 relatores especiales de la ONU (Video)






LA ZONA CEREBRO : El despertar comienza.

Sparkler como símbolo del punto brillante antes del hundimiento. Foto: Kristopher Roller (Unsplash / CC0)

¿Alguna vez se ha preguntado por qué cada vez más personas se enferman y que la medicina y la protección ambiental están mejorando y mejorando? ¿Alguna vez te has preguntado por qué las elecciones no ayudan? ¿Alguna vez te has preguntado por qué todo está al revés? ¿Por qué los hombres pueden finalmente ser mujeres y finalmente el invierno verano? ¿Alguna vez se ha preguntado por qué tenemos que soportar tanto las enfermedades de la mente, ya sea en la televisión o en Internet? ¿Realmente tenemos la vida que queríamos? ¿O nos dirigimos colectivamente al abismo? ¿O estamos controlados? ¿Y qué hay detrás del abismo? Este libro discute con una voz descarada y cordial todo lo que siempre quiso saber, pero nunca se atrevió a preguntar.

Cuando Tommy Hansen me preguntó si me gustaría revisar el libro "The Awakening Begins" (El despertar comienza) de Tim Dabringhaus, acepté con mucho gusto. Siempre me gusta leer libros políticos interesantes para continuar mi educación. El libro era entonces algo completamente diferente de lo que esperaba, porque con un "libro de no ficción política" no tiene nada que hacer.

Es más bien un ... - no, ni siquiera puedo decir a qué género pertenece. Cuenta una historia, casi al estilo de los SMS, y desgarra en el contexto de esta historia casi todo el ABC de las llamadas teorías de la conspiración. Comenzando con el 11 de septiembre y aboliendo el dinero en efectivo en el electro-smog, el cambio climático, el control mental, el satanismo y la ingeniería social, pero también la espiritualidad, casi no se califica al menos como un tema "crítico", porque: Todo está conectado con todo.

Definitivamente es variado. Y políticamente. Más bien entre líneas, pero allí masiva. Si tienes la paciencia. Al principio, casi lo perdí, francamente. Durante mucho tiempo me he estado preguntando de qué se trata: "¿QUÉ SE PLACA? ¡Había esperado un libro de no ficción política! ¡Por favor venga al punto! "En el capítulo 13 él vino, el punto. Y llegó sorprendentemente, porque el libro trata un tema muy controvertido de una manera muy poco convencional. Y el autor lo hace de una manera que hace esto "controvertido", muy explícito.

Los temas que aborda el libro son incómodos. La forma en que se presenta el libro es sorprendentemente agradable y relajante. No puede abordar temas desagradables de una manera agradable y poco convencional, no, a veces incluso tiene que hacerlo. De vez en cuando, el Sr. Bean vino a mi mente mientras leía: El libro tiene un cierto sentido del humor que le gustaría disfrutar realmente leyendo.

"Y una vez que mi expectativa -" es un libro político de cosas "- una vez fue archivada, la tuve también, la alegría, y encontré, de todos modos o simplemente debido a ella, una gran cantidad de información importante en ella.

Porque aunque soy bastante bueno en redes de información alternativas, encontré nombres que me eran ajenos al libro. Además, proporciona numerosas referencias a películas y sitios web. Lo que me gustaría en los lugares serían los enlaces, pero con la tía Google puede encontrar las fuentes originales con relativa facilidad. La información en sí se presenta de manera diferente, es decir, en una historia. Y eso es quizás lo que hace que este libro sea realmente digno de leer.

Por lo tanto, la información se vuelve accesible para las personas que no están interesadas en la lectura seca, y por lo tanto, los problemas críticos en el libro llegan a más personas que los libros convencionales de no ficción. Esa es ciertamente una gran ventaja de este libro.

Algunas frases que personalmente me gustaron mucho:

"Si quieres que ganemos esta batalla, eso solo es posible si todos nos activamos y nos conectamos".


"'El gobierno nunca nos haría eso', y si 'entonces la televisión lo hubiera informado' son las dos mayores falacias de nuestros días de desinformación y desinformación".


"La perfidia es: en la RDA, todos sabían que tenían que servir a una ideología. Hoy ya no lo sabemos, se pretende que somos libres para pensar y hablar ".


"El problema con el que estamos lidiando aquí es más grande que cualquiera de las diferencias ideológicas o religiosas que nos atraen tanto".

"Quien mira hacia otro lado ahora se convierte en un tonto o cómplice de los perpetradores.


Hubo muchos más. ¡Pero no demasiado es ser traicionado aquí!

¿Fantasía o realidad?

En cuanto al destino del protagonista, el libro me deja en la oscuridad hasta el final. Los temas son definitivamente la realidad. Para muchos de los temas a los que me dirijo comparto la opinión del autor, considérelo igualmente crítico. Para algunos, primero tendría que hacer mi propia investigación. Pero esto es precisamente lo que el libro te invita a hacer: investiga sobre la riqueza de posibles temas. Por lo tanto: Disfruta de la lectura y post-edición. 

El libro de Tim Dabringhaus, que fue publicado inicialmente en autoedición, será publicado por JK Fischer Verlag a partir de principios de noviembre de 2018.





LA ZONA G8 : El Club Bilderberg trata de controlar el cosmos.

La escritora y periodista Cristina Martín Jiménez (Sevilla, 1974) presume de ser la autora de los primeros libros publicados sobre el Club Bilderberg, creado y dirigido según ella por los auténticos amos del mundo que nos dictan hasta lo que tenemos que pensar para pastorearnos hacia una sociedad teledirigida con una única religión, una sola moneda y un gobierno global. 


Empeñada en desvelar los misterios de este club en nuestro planeta, Cristina Martín eleva ahora la vista hacia el espacio exterior, donde los líderes de tan elitista clan ya estarían tomando posiciones, conscientes de que no estamos solos en el Universo. El resultado lleva el nombre de Hijos del Cielo, una publicación que tras triunfar en Uruguay verá la luz en España esta semana. Ridiculizada por fantasiosa, los seguidores de Bilderberg llegaron, según ella, a tratar de evitar la publicación en España de alguna de sus obras. Pero no les tiene miedo.  "A mí ya no me calla nadie".

–Dígame, Cristina, ¿qué nos descubre su nuevo libro de las andanzas de los bilderbergs?

–Que ahora están decididos a invertir en el espacio, a explorar el cosmos, seguros de que ha habido oleadas de naves brillantes y ataques del exterior. Cuentan para ello con la NASA y quieren monopolizar todo lo que pasa en el cielo tras años desinformando y hasta ridiculizando a los que hablaban de los ovnis.

–Temblamos porque nos anuncian que se acerca una nueva crisis cuando se cumplen diez años de la quiebra de Lehman Brothers. ¿Están los amos del mundo detrás de este anuncio?

–Sin lugar a dudas. Ellos han creado la estructura de la globalización para que cada cierto tiempo se generen crisis económicas que son el nuevo modo de invasión sin necesidad de recurrir a las armas.


–¿Qué pretenden ahora concretamente?

–Hacerse con todo el poder de la tecnología y ahí entra su interés por las energías verdes y esa pseudociencia que propagan sobre el cambio climático provocado por el hombre que lanzaron en la Cumbre de Río de Janeiro para instaurar una nueva religión a través de una ética global de la tierra con la que persiguen hacerse con todos los recursos del planeta.

–¿Una nueva religión? ¿Qué tipo de religión?

–Una religión light y nihilista que deshumaniza al hombre.

–¿Están preparando realmente los agentes del Club Bilderberg una nueva guerra mundial como usted insinúa?

–Ya estamos en ella tal como han dicho el papa Francisco, el presidente de la Duma rusa y el rey de Jordania. Es una guerra sutil y discreta que ataca a la cultura y bestializa al ser humano para poder manejarlo. Es también económica y psicológica y tiene aún tintes de la guerra clásica tal y como vemos en Siria. Bilderberg quiere instaurar un gobierno mundial en manos privadas, manipulando emociones y sentimientos en una sociedad que está intoxicada por las grandes compañías tecnológicas que son también Bilderberg.

–O sea, Facebook, Google, Twitter y demás, ¿están también en el ajo?

–Sin lugar a dudas y algunos ven ahora que esa manipulación se les ha ido de las manos.

–David Rockefeller, el padre de Bilderberg, ya pretendía en 1947 reemplazar a los gobiernos por un poder privado y Paul Warburg llegó a anunciar un gobierno mundial que podría llegar mediante la imposición o por consentimiento, según leo en su penúltimo libro. ¿En qué fase estaríamos ahora de este supuesto proceso?

–Pues en la fase de que la gente empieza a darse cuenta de que la están manipulando a la vez que se inventan crisis que nos dejan sin trabajo.

–Parece que todo lo malo viene de los Estados Unidos, pero la realidad es que los norteamericanos salvaron a Europa de la invasión nazi y luego nos ayudaron con el Plan Marshall.

–El Plan Marshall lo idearon las élites norteamericanas, los Bilderberg, porque vieron una manera estupenda de apropiarse de toda Europa e instalar el american life style frente al otro bloque que anhelaba lo mismo desde la URSS.

–¿Por qué buscan implantar además de un gobierno único una sola religión, según usted?

–En 1957 se dieron cuenta del poder de la religión para el control de la población. Apostaron por crear una religión que dé alguna respuesta espiritual aunque muy artificial a las preguntas que se hace la gente.


–¿Tratan también de instrumentalizar a la ONU para conseguirlo?

–La crearon para ello. La ONU nació como experimento de gobierno mundial después de la Sociedad de Naciones que se creó tras la I Guerra Mundial. La ONU se levantó sobre cimientos podridos y, por cierto, en unos terrenos de Rockefeller.

–¿Es acaso Donald Trump el paladín que nos va a salvar de las maldades que Bilderberg nos tenía preparadas con su candidata Hillary Clinton para suceder a su otro patrocinado Barack Obama?

–Así lo han creído 60 millones de estadounidenses que le han votado y que han sufrido como nadie las manipulaciones de Bilderberg. Hillary Clinton era la presidenta del club y Obama, su caballo de Troya. Obama ha sido el presidente de Estados Unidos que ha encarcelado a más periodistas y la fundación Clinton se ha apropiado de Haití.

–O sea que Obama era la piedra angular para imponer el pensamiento único del club en todo el mundo. ¿Recibe el club algún tipo de inspiración masónica?

–Es una institución paramasónica como lo es el rey Juan Carlos, los Clinton, Obama o Kissinger. Se trata de una masonería elitista que funciona como una hermandad.

–¿Abdicó el rey Juan Carlos por orden de Bilderberg?

–Abdicó el día después de la reunión que el club celebró en Dinamarca y a la que asistieron la reina Sofía, el entonces ministro de Asuntos Exteriores García Margallo y una sobrina de Mariano Rajoy. La Reina llevaba tres años sin ser convocada y en aquella ocasión le dieron un ultimátum para que le dijese al Rey que abdicase. La reina de Inglaterra le pidió que no lo hiciera pero no podía negarse. No olvide que Bilderberg fue quien pidió a Laureano López Rodó que convenciese a Franco para que don Juan Carlos fuese Rey.

–¿Ve usted algún tipo de relación entre los movimientos Metoo y Lgtb con este club?

–Surgen amparadas por ONG que no son más que instrumentos del poder. Tras ganar Trump las elecciones salieron a la calle ONG feministas que dirigía Hillary Clinton. En el movimiento Lgtb hay una parte que ni siquiera es homosexual y está ahí para generar caos y división en las sociedades tradicionales.

–¿Está sufriendo los embates de este grupo la iglesia católica con los descubrimientos de los casos de pederastia cometidos por sacerdotes?

–Muchos de esos clanes de poder vinculados a Bilderberg se han infiltrado en la iglesia y muchos de esos sacerdotes pederastas son miembros de esos grupos de manipulación. La guerra entre los masones y la iglesia católica viene de lejos.

–Los bilderbergs nos someten, según usted, a través de la mentira y el miedo, pero el rey de todo eso es precisamente Trump con sus fake news y sus hechos alternativos.

–Siempre ha habido fake news. Los bilderbergs ven que la información ahora es un arma de combate pero Trump se alió con Rupert Murdoch y fue capaz de hacer llegar su mensaje a la gente.


–¿Cómo ha sido la conversión de Javier Solana, quizá el socialista español con una carrera política más dilatada y relevante, que pasó de radical opositor a la OTAN a convertirse en su secretario general?

–Javier Solana fue invitado en 1983 y quedó extasiado al conocer a las personas más influyentes de Estados Unidos y Europa que después le auparon a la OTAN. Llegó como una joven promesa política y se adhirió a su doctrina hasta el punto de haber dicho en 2012 que Europa es el laboratorio de ese gobierno global.

–¿Cómo van a reaccionar después de ver que el mundo se les ha escapado de las manos?

–Atacando a todo el que obstaculice su camino. Para ellos es un insulto lo que pasa en países como Polonia, Italia y Hungría donde los gobiernos se les rebelan en contra de la globalización que ellos propugnan.

–¿Qué problemas ha tenido usted para publicar cinco libros sobre esta organización?

–El tercer libro que publiqué lograron retirarlo del mercado durante muchos años.



TRADUCCIÓN TEXTO ORIGINAL 2


















Más:


























LA ZONA G8 : El Instituto Berggruen.

Nicolas Berggruen es un personaje singular. Filántropo, con una fortuna de 2.300 millones de dólares, estuvo en Chile para presentar un libro –escrito junto a Nathan Gardels– que plantea una “vía intermedia” entre Oriente y Occidente. Una tesis polémica que critica los vicios de la democracia. 
Por Pablo Marín

Nicolas Berggruen

Le han llamado el multimillonario sin hogar, porque no tiene propiamente una residencia y anda por el mundo de hotel en hotel. Lo han tachado de excéntrico por esta razón, pero también por el modo en que se expresan sus inhabituales dotes filantrópicas. Recientemente, la revista Forbes estimó en 2.300 millones de dólares la fortuna de Nicolas Berggruen (51), quien se jacta de que su modo de hacer negocios rehúye las ganancias rápidas y fáciles y apunta a un modelo de negocios “orgánico”, de largo aliento y orientado al valor.

Nathan Gardels

Creador del Museo Berggruen de Berlín, participa también en Los Angeles County Museum (LACMA), la Tate Gallery y el MoMA de Nueva York, al tiempo que ha ayudado a desarrollar proyectos de destacados nombres de la arquitectura. Pero acaso la arista más llamativa de su quehacer va por el lado de su interés en la política global y en una palabra que fuera de la ciencia política se ocupa poco y mal: la gobernanza, entendida como “el alineamiento del gobierno, la sociedad civil, el sector privado y la cultura para producir una buena sociedad”. 

En 2010, fundó un “think tank”: el Instituto Berggruen para la Gobernanza, que según se lee en su web (berggruen.org) está “dedicado al diseño y a la puesta en práctica de nuevas ideas de buena gobernanza –tomadas de las prácticas de Oriente y Occidente– que pueden servir para hacer frente a los desafíos comunes del siglo XXI”.

Antiguo Edificio que alberga al Intituto Berggruen

El señalado instituto, en su afán reformista, ha lanzado iniciativas como el Consejo para el Futuro de Europa, el Think Long Committee for California –que ha hecho propuestas para reformar el sistema político en dicho Estado- y el Consejo del Siglo 21, que tiene entre sus miembros a ex mandatarios como Fernando Henrique Cardoso, Felipe González, Gerhard Schroeder y Ernesto Zedillo; premios Nobel como el economista Joseph Stiglitz y figuras de los negocios tecnológicos como Eric Schmidt, director ejecutivo de Google, entre muchos otros. 


González y Zedillo, por lo demás, escriben los prólogos de Gobernanza inteligente para el siglo XXI, el libro cuya campaña promocional trajo a Berggruen hasta Santiago.

El volumen sistematiza las propuestas desarrolladas por su instituto, poniendo énfasis en plantear “una vía intermedia entre Ocidente y Oriente”. El asunto no es menor: el libro ha recibido críticas favorables, pero también de las otras, entre las que figuran las de quienes ven un abandono de los valores democráticos desgastados en favor de las prácticas autoritarias de regímenes como el chino.

En la imagen recogida en una Red social, se omite el nombre de uno de los personajes que posan para la ocasión junto a Felipe González. Se trata de Jacob Rothschild.

En este caso, sí se menciona al personaje (Kissinger) por motivo de su cumpleaños.

¿Le guiña Berggruen un ojo a Beijing? Él dice que no y habla más bien de balance, armonía y equilibrio. Y trata de explicarse, con su mirada serena y su inglés con algo de acento (nació en París, pero vivió largo tiempo en Alemania, aunque hoy es también ciudadano estadounidense). Pero en eso no está solo. En la gira promocional del libro lo acompaña el coautor Nathan Gardels, director de Newspectives Quarterly y asesor del Berggruen Institute. Puede decirse que su coautor es también un subordinado. También que Berggruen ha sido publicado por una editorial (Taurus, del grupo Prisa) de la que también es dueño. No es algo que le pase muy seguido a un entrevistador. Bueno, nada es muy habitual con este entrevistado. Pero las ideas quedan sobre la mesa, entre ellas la de “reconciliar la democracia informada con la meritocracia responsable”.



-¿Cómo se enriela un término como gobernanza para los propósitos que persiguen?

Nathan Gardels: La gobernanza es un estado de equilibrio que te permite recalibrar, pero a veces la democracia puede bloquear el cambio. La gente piensa que porque hay elecciones las democracias se autocorrigen, pero sabemos que no es así. No es así en Italia, donde las cosas se pusieron peor tras las elecciones. Tampoco en EEUU, donde las cosas están hoy tanto o más empantanadas que antes de los comicios. Se necesita un mecanismo para volver al equilibrio y las elecciones no son el único. Quizá, ni siquiera el mejor.

-Y ese equilibrio que se busca, ¿baja un poco del pedestal el ideal de progreso, de ir en una cierta dirección?

NG: Los dos estamos influidos por el pensamiento asiático: todo es un ciclo, una transición, un volver al equilibrio. Es la búsqueda de la armonía con “a” minúscula como lo contrario del progreso con “p” mayúscula.

Nicolas Berggruen: El cambio es parte de la condición humana. Y el equilibrio y el desequilibrio son algo que nos pasa todo el tiempo. En un mundo global y competitivo, donde hay todo tipo de geografías, de sistemas, de culturas, de filosofía, tienes una competencia como nunca antes. Y si teníamos un país dominante –EEUU– y un sistema dominante –la democracia liberal–, hoy tenemos la competencia de otras filosofías de otras partes del mundo. En ese ambiente, hay que adaptarse y los países y sistemas que se adapten exitosamente serán aquellos a los que les irá mejor. Los que no se adapten, los que sean rígidos, van a sufrir.

-Y en este escenario, ¿habría que renunciar a garantías o valores democráticos?

NB: Hay ciertas áreas en que las democracias ya no tienen las instituciones o las capacidades para hacer inversiones de largo plazo o tomar decisiones de largo plazo. Así que parte del poder de los ciudadanos tendrá que ser delegado en las instituciones o en funcionarios elegidos para darles el poder por un tiempo de manejar las cosas.

NG: En cuanto a EEUU, no estamos hablando de más autoritarismo, sino de volver a lo que plantearon los Padres Fundadores. ¿Qué diseñaron? Una Cámara de Representantes para representar directamente la voluntad del pueblo. Las demás instituciones eran el espejo de sus deseos. Pero ellos no quisieron ser como los griegos, que se limitaron a reflejar los deseos del público, en el sentido de que si la gente quería matar a Sócrates, pues lo mataban. No querían eso, así que tenían una Cámara de Representantes para que se expresara la voluntad de la gente y las otras instituciones que contrabalanceaban, que operaban como filtro. De modo que es posible un balance entre el bien común de largo plazo y los deseos del público. Ahí está la Corte Suprema –un poder delegado, no electo–; un colegio electoral para ampliar la visión del público a la hora de elegir un Presidente; un Senado que originalmente se elegía de modo indirecto. El debate era: ¿debe el gobierno hacer exactamente lo que la gente quiere, o debe haber un filtro que trate de balancear el interés común en medio de las distintas voces? De eso estamos hablando, del regreso a ese espíritu. En el libro hablamos de la “vetocracia”, de los que vetan los cambios para mantener el status quo.

Un montón de niños son asesinados en las escuelas, pero no puedes prohibir las armas de asalto porque el lobby de las armas es demasiado poderoso. No puedes reformar Wall Street porque el lobby de Wall Street es demasiado poderoso. Así que es necesario deshacerse de la vetocracia y del horizonte de corto plazo con instituciones que realmente representen el bien público.

-¿Cuál sería el nuevo rol de las mayorías? ¿Qué régimen de autocorrección implicaría?

NG: Está el ejemplo concreto de California, la democracia más radical en EEUU, donde tenemos un proceso de iniciativa directa que puede cambiar leyes directamente sin necesidad de ir a la legislatura. Hay, por ejemplo, un crimen y la gente firma una petición y dice: ‘si un criminal comete un tercer crimen tiene cadena perpetua’. Y la gente va y vota por eso. Pero esa misma gente votó en contra de los impuestos para construir nuevas cárceles y lo que terminó pasando es que hay un sistema carcelario construido para 70 mil personas con 173 mil personas adentro. Y la Corte Suprema ordenó a California liberar a 36 mil personas porque se estaban violando los derechos humanos. Entonces los puntos no se conectan. La democracia directa no los conectó. Así que propusimos un organismo de revisión de iniciativas compuesto por gente calificada y otra escogida al azar con un sistema informático, de modo que digan, “si vas a decidir un gasto, tienes que ver la forma de costearlo”. Ese mecanismo deliberativo no existe en California, lo que lleva a tener una deuda enorme.

No puede decirse sin más que las elecciones hacen la democracia: debe haber instituciones deliberativas. Son filtros necesarios para hacer que la democracia funcione para todos, en vez de que sólo lo haga para la mayoría o para los deseos inmediatos del público.

-¿Es California un laboratorio? ¿Cómo se pone en práctica el equilibrio?

NB: Por definición, nunca tienes equilibrio. Por eso siempre necesitas modificar el sistema. En California tienes un estado de extremo desequilibrio. Puedes decir lo mismo de China, pero en otros términos. La actual crisis europea es una crisis de no tener suficiente democracia en términos de lo que significa la Unión Europea. Ahí también tienes una crisis de desequilibrio entre el poder que les das a los ciudadanos día a día y el delegar ese poder en gente que puede tener una visión de más largo plazo y una capacidad más experta. Para lograr ese balance hay una dificultad: las instituciones pueden existir, pero en último término le responden a los votantes. Y si los votantes dicen un día que sí y al otro que no, las instituciones de largo plazo no pueden funcionar. Y si no tienes eso, no tienes un país.

Volviendo a California, proponemos que haya en California un cuerpo no elegido que haga recomendaciones para las proposiciones de los referendos. Así que la idea es que tomes lo que existe y lo modifiques para lograr un balance. En EEUU tienes senado y representantes: ambos son elegidos y hacen más o menos lo mismo. ¿Por qué no tener uno elegido y otro no elegido?

-Alguien dirá que no es muy democrático…

NB: Es como si la democracia se hubiese convertido en una especie de religión. Lo que quieres es un sistema que funcione para la gente, no una democracia por la democracia. Quieres suficiente poder en manos de la gente y suficiente transparencia de modo que la gente decida al final.

NG: En un sistema de gobernanza inteligente, tienes cuerpos deliberativos compuestos por ciudadanos y por gente eminente y meritoria que toma decisiones difíciles para que sean sometidas a la consideración y la aprobación de los ciudadanos. Con el sistema que actualmente hay en California, alguien dice que no quiere matrimonio gay, junta un millón de firmas y está listo. En una democracia tienes que buscar siempre el consentimiento de la gente. En China existe un consejo deliberativo, pero no el voto de la gente. Ambos tienen que cambiar.

-¿Se sobredimensiona el rol político de las tecnologías de información y en particular de las redes sociales?

NG: En Occidente la gente está más involucrada y más conectada que nunca antes. Entonces, hay más retroalimentación. Pero en los medios masivos hay una circulación que traspasa las fronteras. Las redes sociales son lo opuesto: se trata de los nichos, de encontrar la información que se anda buscando, de asociarse con los amigos y con la gente con la que uno quiere asociarse. En cierto sentido las redes sociales, al tiempo que amplían la participación y –en teoría–` la comunicación, reducen la comunicación a través de las fronteras. Estrechan la visión en vez de expandirla. Desde la perspectiva de la gobernanza, lo que hacen es fragmentar las cosas. Crean más retroalimentación, pero menos capacidad de consenso.

En China es más bien lo contrario: los medios masivos son reprimidos y censurados, mientras cada día hay 600 millones de personas en microblogs quejándose de cosas de las que el Partido no querrá hablar en público: accidentes de trenes, oficiales corruptos, etc. Todo el mundo comunica lo que está pasando y esto genera una vigilancia desde abajo. El Partido tiene que prestar atención a esto, porque es una expresión pura de insatisfacción de la gente y está creando una especie de transparencia sistémica fuera de las instituciones políticas. ¿Cómo se manifiesta esto políticamente? Está por verse. Hay una presión que es como un magma volcánico, presionando al sistema.

NB: Los medios sociales exponen los temas, pero no plantean soluciones. En Occidente, donde las cosas ya están razonablemente desorganizadas, las redes sociales las empeoran en términos de fragmentación. En un lugar donde no hay suficiente libertad de expresión, como China, hacen lo contrario: al menos ponen las preguntas sobre la mesa. Y mire lo que pasó en Egipto. Las redes sociales fueron el medio a través del cual comenzó a generarse la caída del gobierno, pero no aportó soluciones y ahora el sistema ha sido secuestrado por dos viejos poderes. Cambió las cosas, no necesariamente para mejor.

-¿Cuál es el centro de su ataque a la “democracia de consumo”? ¿Qué pasa con el consumo?

NG: Por sí mismo, el consumo termina por socavar el sistema en el largo plazo, porque todo se reduce a la gratificación inmediata.










Más: 
Conferencia organizada por el Instituto Berggruen. Rajoy: "Estamos sobre la senda de crecimiento sobre bases sólidas"