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LA ZONA NEGRA : The Sarco o la "otra" muerte.

Quitarse la vida continúa siendo tabú en la mayor parte de los países del planeta. Sólo un puñado reducido de países (Canadá, Colombia, Países Bajos, Bélgica, Suiza, Luxemburgo, Japón) contemplan en su legislación la eutanasia activa como vía legal. 


Como forma de abandonar este mundo sin cortapisas, sin que medie una enfermedad terminal o una discapacidad de sufrimiento insoportable.

De ahí que el, desarrollo tecnológico de la eutanasia haya quedado constreñido a un puñado de rincones. Países Bajos es el más destacado, en gran medida porque allí reside y trabaja Philip Nitschke, doctor australiano conocido popularmente como "el gurú de la eutanasia" o, de forma más prosaica, "el Doctor Muerte" (sí, al igual que Mengele). Nitschke fue el primer doctor en practicar la eutanasia en Países Bajos tras su legalización en 2001, y desde entonces es una suerte de "Elon Musk del suicidio asistido".

La comparación no es baladí. A los muchos libros y artículos escritos sobre "el derecho a la muerte", o lo que es lo mismo, el derecho a matarse a uno mismo amparado por la ley, Nitschke ha sumado una nueva y sorprendente creación: The Sarco. Un sarcófago futurista imprimible en 3D que facilita una muerte indolora y pacífica a todo aquel humano que lo desee. Se entra en la cápsula, se activa el protocolo, se inhala el nitrógeno y en cinco minutos se ha terminado con la existencia propia. El sueño 4.0 de Kierkegaard.

Según Nitschke, cuya residencia en Países Bajos obedece a los firmes pilares sobre los que se asienta su campo de estudio y divulgación, la máquina estará disponible a partir de 2018. Tan sorprendente hito tecnológico lo firma Exit International, la empresa/fundación que ampara la actividad, cómo decirlo, filantrópica de Nitschke. El doctor australiano lleva media vida tratando de asegurar que todo aquel que desee quitarse la vida pueda hacerlo con seguridad y sin violencia. The Sarco es su última muesca en el revolver.

Otra versión del prototipo.

¿Cómo funciona? Como él mismo explica, de forma simple. La máquina es un sueño torcido de la ciencia ficción, una cápsula autónoma imprimible en 3D en la que el comprador se sienta y se quita la vida. Lo hace accionando una pequeña dosis de nitrógeno que al cabo de un minuto le deja inconsciente, y al cabo de cinco, le ahorra el resto de su existencia. Sólo funciona desde dentro (no puedes matar a nadie) y tiene dos botones de emergencia (en caso de que alguien se arrepienta en pleno proceso).

No es la primera vez que Nitschke, quizá la figura más prominente y polémica de la eutanasia médica, crea una máquina para asegurar una muerte rápida, indolora y sencilla. En 1997 lanzó The Deliverance, un simple ordenador portátil que accionaba una dosis letal de barbitúricos una vez el paciente había confirmado su deseo de perder la vida. Poco a poco, su camino profesional le ha llevado a The Sarco. Tu propio y voluntario sarcófado.



Tienes un derecho a morir (o eso opina Nitschke)

Los problemas morales de una literal máquina de la muerte son muy variados. El principal es inherente a la eutanasia. ¿Existe un derecho a quitarse la vida? Gran parte de las cortapisas de los estados a la eutanasia libre, sin condicionantes de enfermedad o discapacidad, se basa en los mismos principios por los que se combate el suicidio: la vida tiene un valor intrínseco en sí mismo. Pocas personas en sus cabales, o en su plenitud física y psiquiátrica, desean perderla.

Para Nitschke esto es un error de enfoque. Como él mismo argumenta en esta entrevista a Vice: "El argumento más común es que no existe tal cosa como un suicidio racional, y que el deseo de la muerte es, por definición, el resultado de una enfermedad psiquiátrica. Yo lo rechazo. El deseo de morir de alguien no debe ser tratado per se. Otra objeción es que la vida es un regalo. Mi contrargumento es: si la vida es un regalo, tienes permitido entregarlo. De otro modo, ¿no es una carga antes que un regalo?".

Philip Nitschke. (Wikipedia)

Aún aceptando su punto de vista, la cápsula de la muerte plantea otros problemas. Exit International requiere que sus clientes tengan más de 50 años. Para el doctor australiano es una barrera arbitraria, pero obligada por el fuerte rechazo que sus ideas generaron en Estados Unidos en 2011 (ante la posibilidad de que fomentara ideas suicidas entre los más jóvenes).

¿Y qué hay de los clientes que sí tengan un estadio clínico severo? Por ejemplo, las personas que atraviesen una grave depresión cuya cura, como sabemos, es factible. ¿También podrían acceder a The Sarco? Según Nitschke, sí. Aquí está el principal punto de conflicto de la cápsula: hay una suerte de test previo que tiene por objeto determinar si el comprador es mentalmente sano o no. Una persona depresiva, según Nitschke, puede pasarlo o no. Para él (y para Exit International) no es un criterio excluyente.

Según su perspectiva, el test lo realizará una Inteligencia Artificial futura que perfeccionará la criba y que permitirá discernir de forma fidedigna entre quienes quieren acabar con su vida, convencidos de ello, y quienes se lo plantean por culpa de enfermedades mentales reversibles o que pueden distorsionar su juicio y voluntad. Sea como fuere, el quién, el acceso a la muerte administrada de forma autónoma, es el quid de la cuestión: ¿todas las personas del mundo deberían poder entrar libremente en The Sarco y decidir marcharse de este mundo?

Para Nitschke es una cuestión de derechos individuales: las personas deberían ser capaces de elegir en libertad qué quieren hacer con su vida. Incluso si eso implica arrancársela. Y de hacerlo de forma segura, no violenta y efectiva, sin dolor, rápida. A día de hoy esto es complicado: la mayor parte de los suicidios son arriesgados, pueden salir mal y provocar secuelas de por vida e incluyen una alta dosis de violencia incluso en el menos lesivo de los casos. The Sarco es todo lo contrario: una despedida tranquila, con vistas a tu paisaje favorito (tiene ventanas).

Según Exit International, la máquina no tiene muchos problemas de producción. Las autoridades de Países Bajos ya le han informado de que no hay restricciones legales. Otra cuestión es que se pueda vender a terceros países donde la legislación de la eutanasia esté mucho más limitada. Allí no llegará The Sarco, un hito tecnológico y un controvertido producto moral del futuro al que nos encaminamos.

Si estás lidiando con problemas de salud mental o necesitas ayuda relacionada con el suicidio puedes contactar aquí con RedAIPIS, la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio. También puedes llamar al Teléfono de la Esperanza: 717 003 71.






















LA ZONA DE FICCIÓN : El día D. Un día sin cena.

El día 20 de julio de 2017 se instauraba en España el día nacional sin noche de cena. No se trató de ningún acto de protesta o reivindicativo, gestado por un colectivo feminista o usuarias que protestasen por los precios de los menús de los restaurantes a los que acudían. Tampoco fue una idea de ninguna “maruja” desesperada y antisistema, cabreada con el colectivo de cocineros. Ni siquiera respondía a un acto de reivindicación de amas de casa hartas de que sus maridos le llevasen la contraria a la hora de elegir. Nada que ver con todo lo anteriormente expuesto.



Todas aquellas damas que decidieron llevar a cabo el original acto de un modo privado y, en contra de su voluntad, pertenecían a un colectivo concreto. Y todas tenían algo en común; eran esposas o estaban ligadas sentimentalmente a hombres vinculados con la política y el mundo de las finanzas.

La fecha no fue elegida tras ningún acuerdo al que hubiesen llegado. La fecha la eligió el azar, según algunos, o la providencia Divina, según otros. 

Según el estudio llevado a cabo, dichas damas, desconocían el que tal situación se estuviese produciendo de un modo tan coordinado. Y sin que entre la mayoría, existiesen vínculos amistosos, laborales o de otra índole como para que la situación respondiera a un consenso colectivo.

Un extraño suceso acaecido el día anterior en una provincia española, era el detonante para que tantas damas al unísono, coincidiesen en llevar a cabo la original jornada.

Un funcionario y financiero español, presidente del consejo de administración de una famosa Caja, condenado a cárcel por fraude, aparecía “suicidado” el 19 de julio de 2017. Dicha sentencia estaba pendiente de revisión en el Tribunal supremo.

El día D (20.07.17), quedó marcado en todas y cada una de las alcobas de aquellas respectivas damas como un día de duelo. Un día de reflexión y de recogimiento en el que dejar a un lado ese singular orgullo de la burguesía de banquera consorte.

Al fondo de cada alcoba, todas y cada una, sentadas frente a su hombre, contemplaban el brillo de sus pupilas, mientras sus manos permanecían unidas en un silencio aterrador. Una de las encuestadas contestó que, permaneció con su esposo en esta posición durante toda aquella noche mientras se interrogaban con sus miradas. También manifestó que su marido le había confesado, entre otras cosas, no sentir miedo.

En otra encuesta realizada a una de las damas, esta manifestó que durante aquella larga noche, hizo muchas preguntas a su marido. Este, según la interrogada, manifestó cabizbajo a la dama y con un hilo de voz en algún momento, estas palabras: “Si. Creo que vendrán a por mí…”


LA ZONA PÚBLICA : Los muertos de la OCDE.

Investigadores de Harvard calculan la factura mortal de la recesión en los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) (OECD).



El colapso de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y la caída del banco de inversión Lehman Brothers en 2008 aparecen en paralelo a la muerte por cáncer de decenas de miles de personas a miles de kilómetros de allí, en la Unión Europea. 

La crisis económica global, desencadenada por la crisis financiera estadounidense, está asociada a al menos 260.000 fallecimientos por cáncer que no habrían ocurrido sin la recesión, 160.000 de ellos en la UE, según una estimación publicada hoy en la revista médica The Lancet. Esta presunta factura mortal de la crisis se reduce al periodo 2008-2010 y a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), por lo que no incluye a gigantes como China e India.

El nuevo estudio, realizado por científicos de universidades como Harvard, Oxford y el Colegio Imperial de Londres, sugiere que “el desempleo y el gasto público en salud están significativamente asociados con la mortalidad por cáncer”. El análisis emplea datos de 70 países con unos 2.000 millones de habitantes, de entre 1990 y 2010, tomados de la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial.

Los resultados muestran que un 1% de aumento en el desempleo de un país está asociado a 0,37 muertes adicionales por todos los tipos de cáncer analizados por cada 100.000 personas. El trabajo también relaciona un recorte del 1% en gasto público en sanidad como porcentaje del PIB con 0,0053 muertes adicionales por cada 100.000 habitantes.

“Una limitación de nuestro estudio es que no podemos probar que haya causa y efecto, más bien demostramos una asociación entre la crisis económica y la mortalidad por cáncer”, reconoce a Materia el médico Mahiben Maruthappu, investigador del Colegio Imperial de Londres y uno de los principales autores del estudio. Maruthappu, de 27 años, es además asesor del responsable del Servicio Nacional de Salud inglés, por lo que influye en el destino de 100.000 millones de libras destinadas al gasto sanitario.






Los autores defienden que existe un vínculo causal porque, en países sin cobertura sanitaria universal, el acceso a la sanidad puede depender de tener un empleo. “Sin trabajo, los pacientes pueden ser diagnosticados tarde y recibir un peor tratamiento o recibirlo con retraso”, subraya en un comunicado Rifat Atun, experto en salud pública de la Universidad de Harvard. “España no sufrió muertes adicionales durante la crisis económica y creemos que esto se debe, principalmente, a la alta accesibilidad de su sistema de salud”, aplaude Maruthappu.

En EE UU, donde todavía hay más de 35 millones de personas sin cobertura sanitaria, los científicos calculan que se produjeron 18.000 muertes adicionales por cáncer entre 2008 y 2010. 

En México, casi 4.000 fallecimientos más. Para el equipo de Maruthappu, sus resultados son “un argumento sólido a favor de la cobertura sanitaria universal”. Los países peor parados son aquellos con economías frágiles y sin cobertura global, como Malta, Kuwait y Polonia. Solo 75 de 194 países analizados tienen una legislación que promete una cobertura sanitaria universal.

El epidemiólogo Miquel Porta, catedrático de salud pública de la Universidad Autónoma de Barcelona, aplaude el nuevo trabajo, aunque cree que “es probable que incluso subestime el impacto” de la crisis. 




El estudio, subraya Porta, se centra más en la atención médica (diagnóstico y tratamiento del cáncer) que en la prevención primaria, la que actúa sobre las causas.

“Muchos estudios, y la simple vivencia cotidiana, indican que con la recesión se han resentido gravemente las políticas públicas y privadas de control de los factores ambientales, laborales, alimentarios y sociales que más cáncer causan”, explica el epidemiólogo. “Además de las condiciones de vida, pueden haber empeorado algunos hábitos individuales que también desempeñan un papel en la aparición de muchos cánceres, como el tabaquismo (por ejemplo, por la precariedad laboral y las angustias económicas), la alimentación y la actividad física, ya que es más difícil pagar un gimnasio”, añade Porta.

“Tanto en España como en Italia hemos descrito que aumenta el número de exfumadores que vuelven a fumar. Y lo atribuimos a la crisis”, coincide Esteve Fernández, investigador del Instituto Catalán de Oncología y presidente de la Sociedad Española de Epidemiología.











LA ZONA DE LOS NOMBRES : Patricia Heras.

La amarga historia de Patricia Heras empieza como esos guiones de Hollywood, donde los policías mienten, los ciudadanos miran para otro lado, los jueces bostezan, los carceleros corrompen y los presos esnifan hasta los polvos de talco. Mientras, la víctima inocente contempla más allá de la desolación y el espanto, que se está “comiendo un marrón” del que apenas sabe nada, salvo que acaba de entrar en el infierno. Y que gritar la inocencia en una cárcel es como leer la Biblia en un prostíbulo; gimnasia intelectual.


Pero en las películas de Hollywood que tratan historias como la que le ocurrió a Patricia Heras en Barcelona siempre aparece, ya bien avanzada la cinta, un personaje positivo. Un abogado, un juez despierto, una periodista sagaz, incluso un funcionario de prisiones digno que asume “un exceso de celo” -desde que Talleyrand instituyó el “jamás demasiado celo”, el exceso de celo es de una radicalidad revolucionaria- defendiendo al inocente y sacando poco a poco, secuencia a secuencia, la verdad de la historia. 

Es entonces cuando la víctima del “marrón”, humillada y ofendida, recupera la normalidad y los espectadores pueden volver a casa con la sensación de vivir en una sociedad difícil, pero donde no cabe el pesimismo. Siempre me impresionó que los contratos de los directores de Hollywood tuvieran una cláusula sobre los finales de sus películas. Los decidían los productores.

Eso es el cine y la historia de Patricia Heras es la vida. Aquí no aparece un Gregory Peck que salva a la víctima injustamente acusada, sino al contrario, esta es una historia sórdida, de seguro que muchas veces repetida pero que tiene una componente que la convierte en singular. La protagonista, con toda seguridad, era un ser excepcional, sensible, independiente, inteligente y culta. Quizá insegura, pero hasta eso sería un síntoma de talento. La gente segura es peligrosa porque se aferra a las certezas, y las certezas, o son mentira o caducan.


Yo no tenía ni idea de quién era Cindy Lauper, jamás la había escuchado. Ahora lo sé, a mi pesar, gracias a Patricia Heras. 

Era un viernes, a principios de febrero de 2006, y entre broma y chiste a Patricia se le ocurrió que le cortaran el pelo a lo Cindy Lauper, pero pasándose; una cabeza de mujer en dados, cuadraditos, entre el dos y cero, con blancas y negras como el tablero de ajedrez, y vestirse en revoltijo, que se decía antaño, con una malla bajo el sujetador, y a gusto y placer. Si hay algo que afirman quienes conocieron a Patricia Heras es que “el vestirse, su apariencia, era un modo con el que nutría de significado su estar en el mundo”.

Y se fue de fiesta con su amigo Alex, y comieron, bebieron, fumaron e hicieron todo aquello que les apetecía hasta la madrugada, que agarraron la bicicleta y se pegaron un toba en esas zonas de la Barcelona-Sur-Mer que uno debe evitar a ciertas horas y ciertas noches. 

Un incidente, nada importante; una brecha en la cabeza, el chico, y algunos magulladuras ella, eso sí, con mucha sangre, tanta como para llamar a una ambulancia, que llegó algo tarde, como suele suceder, y que les trasportó con un detalle añadido de buena crianza, permitiéndoles meter la bicicleta dentro. Es importante la bicicleta, al menos yo se la doy en esta historia, porque desaparecerá con menos rastro que la inocencia.

Uno de los jóvenes condenados por el 4F acusa a los urbanos de ir a por ellos al ser sudamericanos. Más.

Tienen la mala fortuna de que les lleven al Hospital del Mar y ahí da comienzo la pesadilla. Allí coinciden con varios detenidos tras los incidentes del desalojo de una casa de okupas en Sant Pere més Baix, y con los urbanos indignados porque varios de los suyos están heridos. 

Uno de ellos quedará parapléjico. En la sala de espera del hospital acaban todos sumados. ¿Acaso una chica con esa pinta no pertenece a la misma cuadrilla de okupas? El relato que ella misma hará de la situación en la que se ve metida pertenece al género de la picaresca trascendental. Patricia esperaba que le hicieran una radiografía para comprobar si el golpe había dejado secuelas, y acaba esposada y sin bicicleta.

Lo que viene luego es muy vulgar, tanto como la brutalidad. “De repente aparece un tipo con un pasamontañas tapándose le cara y cámara en mano me empiezan a grabar, dura unos minutos en robarme el alma y cuando termina de filmarme me da por hablar. De nuevo les explico que todo es un error, que nosotros hemos tenido un accidente de bici”. 

Ya no hay bicicleta, ni noche de farra y alegría, ni accidente fortuito sino una culpabilidad por homicidio, imagino que en grado de tentativa. Ya es reo de la justicia, da lo mismo que lo expliques en castellano, catalán o arameo. Estás perdido. ¡Y con esa pinta! “Mi corte de pelo es el más famoso de la ciudad. Parece increíble pero me acusaron de homicidio por mi pelo”. 

Entonces lo único que se te ocurre es poder salir de ese fin de semana terrorífico y poder irte a casa a duchar, a mirar por la ventana y a pensar que la pesadilla ha terminado. Pero no es así, por mucho que expliques la bicicleta y el golpe y la ambulancia y la sala de espera del Hospital del Mar, estás perdido. “Ahora pienso lo bien que me hubiera venido ver alguna de esas películas sobre juicios y menos ciencia ficción, ya me lo decía mi madre”.

4F: Aniversario de una infamia. Por Diana J. Torres (en el quinto aniversario del caso). Más.

Patricia Heras entró en la cárcel acusada entre otras cosas de haber lanzado una valla metálica a un policía municipal, cosa que nadie, con sólo ver su aspecto y su figura, podría creer. 

Pero la bola siguió y su historia de la bicicleta debió de convertirse en un chiste carcelario. Entró en la prisión de Wad-Ras y escribió un dietario impresionante por su lucidez irónica. La convivencia en una cárcel de mujeres contada por una chica que sabe escribir: “No he perdido mi capacidad asombrosa de abstracción con lo cual no he perdido la sonrisa ni el buen humor, sólo perturbado por un increíble atasco intestinal”.

Multitudinaria manifestación en el aniversario del caso 4F

Le cayeron tres años. El Supremo los confirmó. “Lo más duro son las entrevistas con la Junta de Tratamiento -la que debe aprobar si pueden concederle el tercer grado-. Duele escuchar que si no reconozco mi delito no tengo voluntad de reinserción, ni arrepentimiento; hoy me ha dicho el psicólogo que eso es propio de psicópatas”. Cuando le permiten salir e ir a dormir a la cárcel, no hay unanimidad en la Junta. La jurista del grupo le dice textualmente “te perdonamos que seas de Madrid”, y ella escribe, alucinada, “creo que con eso ya me lo dijo todo”. El que pone más pegas es el psicólogo, “que encuentra lagunas en mi vida”.

Sé muy poco de Patricia Heras, que vino de Madrid a estudiar Filología en la Universidad de Barcelona, que se licenció, y la descripción que de ella hace una de sus profesoras: 

“Era de una sensibilidad y una lucidez que pocos más tenían dentro del aula. Además de persona extremadamente educada, había leído muchísimo y se había dedicado a reflexionar sobre las constantes humanas con refinamiento espiritual y rigor intelectual”. Lo había dicho ella misma a la juez de instrucción y al fiscal: “No soy okupa, no soy punki y no soy una desarraigada”. Pero se olvidó de añadir, “me visto y peino como me sale de los ovarios”. Mejor no haberlo dicho, la hubieran acusado de desacato.

Siguió así, saliendo y entrando de prisión, hasta que una tarde de martes, en ese momento que hay que ir preparando los bártulos para volver a la cárcel, abrió el balcón y se tiró. Fue el 26 de abril, el miércoles hará seis meses. Dejó versos, porque ya no quedaba otra cosa que dejar. “Mi reino está inerme y envenenado como todo mi ser… Me sé vencida”. 


La madre de uno de los procesados, Mariana Huidobro, escribió una carta a los responsables de su muerte, políticos y jueces, que llevarán sobre su conciencia, dice ella, este crimen impune. “Patricia era un ángel que necesitaba sus alas para volar y ustedes se las cortaron”. La conciencia de toda esa gente pesa menos aún que los artículos de periódico que nunca salieron para homenajear a una poeta muerta, con final de perro abandonado.




‘Ciutat Morta’ o la eternidad en un minuto

El documental Ciutat Morta, dirigido por Xapo Ortega, Xavier Artigas, se emitió por primera vez en uno de los canales secundarios de la televisión pública catalana (el 33) el 17 de enero de 2015, un año y medio después de su estreno, tras haber cosechado premios en distintos festivales y después de que distintos colectivos ciudadanos presionaran para que fuera retransmitido. 

No pudo verse íntegro: por orden judicial, se eliminaron seis minutos en los que un periodista habla sobre el exjefe de información de la Guardia Urbana, Víctor Gibanel, que lo ha demandado por vulneración del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen. También se ve en ese fragmento cómo Gibanel es reprendido duramente por un juez. 

Esos minutos se han convertido en un fenómeno viral en Internet. A pesar de haberse emitido en un canal secundario y no en su versión íntegra, el documental fue visto el sábado por 569.000 espectadores y obtuvo un 20% de cuota de pantalla, frente al 2% habitual.


Ciutat Morta no se ha exhibido en cines comerciales. Tampoco en RTVE ni en ninguna cadena privada de ámbito nacional que emita en abierto. La película está publicada bajo licencia Creative Commons y puede verse aquí.





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LA ZONA DEL MISTERIO : El secreto de Erika

El día 7 de febrero de 2007, Erika Ortiz, de 31 años de edad, hermana de la ex Princesa Letizia, apareció suicidada en su casa, como consecuencia de la ingesta de un cóctel de barbitúricos.

Erika Ortiz era una atractiva joven, licenciada en Bellas Artes; tenía una preciosa hija de 6 años, Carla, fruto de su anterior relación; unos padres, una familia, un puesto laboral como diseñadora gráfica en un medio audiovisual, e incluso tenía un nuevo romance. Y su hermana era la Princesa de Asturias.¿Qué pudo ocurrir como para que Erika fuese encontrada muerta?



Para abordar el misterio de Erika Ortiz, quizás convendría que primeramente nos fijáramos en la Familia Real Británica. Christine Fitzgerald, una confidente y amiga de la Princesa Diana, cuenta que Diana le dijo cosas, que "nadie creería".

Muchos otros secretos molestos conocía Lady Di, como por ejemplo los sacrificios rituales de niños que se han hecho toda la vida en presencia de la Reina Isabel de Inglaterra, de los cuales está documentado, por medio de investigadores y libros que han salido a la luz en estos últimos años, que nada menos que 50.000 niños escolares, escogidos de entre los indígenas nativos, fueron sacrificados en Canadá, ante la Reina de Inglaterra, a lo largo de muchos años.

Lady Di llegó a conocer muchos secretos de la Corona Británica, y muchos piensan que fueron los propios servicios secretos británicos los que terminaron con Lady Di y su acompañante Dodi Al Fayed.

De ello también se quejaba la esclava sexual MK Ultra Gabriela Rico Jiménez en Monterrey, Mexico, cuando apareció en un video acusando a la Reina de Inglaterra y a otras personalidades internacionales y de la ONU de celebrar rituales para comer seres humanos!!



Porque es un problema y un peligro para la Elite del Poder el que personas normales conozcan estas informaciones tan graves y comprometedoras. La Elite, no obstante, tiene una ventaja a su favor: que esas informaciones parecen tan fantásticas e increíbles que nadie las cree.

Siguiendo el paralelismo, que ilustra bien la situación, Letizia tenía por amiga y confesora a su hermana Erika, ya que ambas estaban muy unidas y vivían en Madrid. De hecho, el piso del madrileño barrio de Valdebernardo, en el que había vivido Letizia de soltera, pasó a ser ocupado por su hermana Erika, una vez que Letizia se trasladó a El Pardo.



Letizia siempre había sido muy libre e impulsiva, hasta que se comprometió con el Príncipe Felipe y pasó a vivir en el Palacio de El Pardo. De repente toda su vida cambió. Por lo menos durante el primer año o los dos primeros años en la Realeza, Letizia pasó un infierno; mudó su rostro, reflejando un rictus de amargura, y se quedó anoréxica. Y precisamente el hombro de su hermana Erika le sirvió a Letizia de una gran ayuda para poder superar una situación tan difícil y tener ánimos para adaptarse a la vida de la Familia Real Española y su entorno.

No sabemos la cantidad de secretos e informaciones “sensibles” que Letizia, consciente o inconscientemente, pudo revelar confidencialmente a su hermana Erika, pero seguramente que formaron un número considerable. Y ello a pesar de que tanto Felipe como los padres del Príncipe, Juan Carlos y Sofía, desde el principio habían dado recomendaciones precisas a Letizia, en el sentido de que sería un error airear las cosas de la Familia Real fuera de Palacio, ya que no le iba a beneficiar en nada y tan solo se volverían en su contra.

A nadie se le escapa que la muerte por ingesta de barbitúricos es una de las técnicas habituales que siempre han utilizado los servicios secretos de los gobiernos. Por ejemplo, el 2 de Agosto de 1962, agentes de la CIA obligaron a Marilyn Monroe a que tomase barbitúricos, y al día siguiente la actriz apareció muerta en su apartamento de Los Angeles. Simplemente porque su amigo, el Presidente John Kennedy, le había contado la verdad sobre el Caso Roswell. Y si eso te lo dice confidencialmente el Presidente, ¡Al Presidente sí le crees!…

También, el 16 de Agosto de 1977, apareció muerto el cantante Elvis Presley, por ingesta de barbitúricos. Elvis solo era un siervo MK Ultra de la Elite del Poder; como estaba obeso y enfermo, y ya no podía desempeñar más su papel de estrella, la Elite dió orden de liquidarlo y quitarlo de en medio cuanto antes, para no alargar más una agonía antiestética. Son dos ejemplos; hay muchos más.

¿Quizás Letizia pudo relatar a su hermana Erika episodios espeluznantes de la Realeza, la Nobleza, las clases altas y el Clero católico, relacionados?

Erika Ortíz. FOTO

¿Y si Erika Ortiz, en su caso por saber demasiado, pudo haber corrido la misma suerte que Lady Di, Marilyn Monroe, Elvis Presley, Michael Jackson, y tantos otros?…
Quizás algunos o muchos puedan pensar que todo esto no son más que elucubraciones fantásticas, gratuitas y sin ningún fundamento. Es posible que así sea.

Sin embargo, las declaraciones realizadas por el primo de Letizia y Erika, David Rocasolano, en su libro titulado “Adiós Princesa”, llaman la atención y resultan desconcertantes, porque acusa a la Familia Real, y a Letizia, de inducir de algún modo al suicidio de Erika. También relata que en el funeral de Erika su ex marido llamó “hijo de puta” al rey y le acusó de la muerte de la joven.

El primo de Letizia, que no es un analfabeto, sino un abogado del Estado licenciado en Derecho, se muestra amargo y dolorido, y dice cosas bastante fuertes:

- “Sí. Ellos arrollaron nuestras vidas. Acabaron con nuestra familia. Hicieron que nos peleáramos entre nosotros y que ya no nos hablemos. Piensan que son impunes y funcionan como una mafia. Son intocables y hacen cosas que no se pueden hacer pero que para ellos son normales. Se creen todopoderosos. Creo que la Casa Real fue responsable de su muerte, y Letizia también, por la presión a la que la sometieron. Yo no me imaginaba que Erika se fuera a quitar la vida. Sabía que tenía problemas pero no de ese grado. No aguantó, perdió la línea del horizonte”….












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