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ESPAÑA ME MATA : La parábola de la muerte súbita



Era ser que se era una gran familia, regular y comúnmente avenida, en esa familia cabían todas las creencias religiosas, todas las ideas políticas, todos los gustos culinarios, todas las edades y cualquier libertad de ser. Las comunicaciones entre ellos también eran de todo tipo: afectivas, amigables, íntimas, frías, intercambio de información y de opiniones, confidencias, palabras intrascendentes, etc. pero había anunciada una gran sequía y calor y por supuesto, todos tenían sed.




Unos meses después de aquel verano, las conversaciones empezaron mayoritariamente a hablar sobre salud, que si a tal lo aquejaba la artritis, a otro el lumbago, a otro un cáncer reactivado, otro tenía palpitaciones, otro mareos y olvidos, incluso algunos habían muerto repentinamente a pesar de no haber superado los 70 años, y otros incluso más mayores a pesar de haber disfrutado de buena salud sucumbían de un día para otro sin aviso alguno. En definitiva, parecía que un montón de enfermedades múltiples y variadas habían socavado la salud de aquella gran familia en poco tiempo.

En la familia todos pensaron que era normal, puesto que el mal aquejaba a casi todos con los que se relacionaban y viendo que todos padecían múltiples y diferentes enfermedades consolábanse en “el mal de muchos, consuelo de…”

Algunos lo achacaban a la edad que a todos nos avanza, otros a los malos hábitos alimenticios, otros a los antecedentes familiares, otros incluso al calor…; fuera la causa que fuera que pensaran, la realidad era que en un plazo corto de tiempo habían caído sobre todos ellos muchos males variopintos.

A nadie se le ocurrió que toda esa gran familia reservaba habitaciones en diferentes hoteles, pero que pertenecían a una misma cadena hotelera y que todos voluntariamente pedían y consumían las mismas aguas embotelladas de la que la publicidad una y otra vez destacaba sus virtudes.

Y por supuesto, también desconocían que los dueños de la cadena hotelera tenían algunos acuerdos comerciales: con los proveedores del agua, los boticarios, los publicistas, el registrador de propiedades,… y por supuesto, con el amo de la funeraria.

Y colorín colorado este cuento ¿se ha acabado?










LA ZONA PÚBLICA : La vacunación como un método eugenésico diseñado por Templarios y aristócratas masones.

Los orígenes de la familia Montagu provienen de una antigua nobleza italiana-normanda que se estableció en Francia antes de convertirse en pares británicos con ducados en todo el Reino Unido. Ganaron títulos de barones al servir al Rey católico romano Eduardo III de Inglaterra bajo el mando del barón Simón de Montagu. William de Montagu, el 2do conde de Salisbury, fue cofundador de la Orden de la Jarretera que es la continuación de los Caballeros Templarios de Londres y son quienes administran la City of London Corporation. Los Caballeros Templarios fueron los sionistas originales. Los Caballeros Templarios adoraban a Salomón. Los Montagus están profundamente involucrados en la banca mercantil y son fuertes partidarios del sionismo británico y fueron los fundadores del Banco de Inglaterra con el barón Montagu Norman.

En 1714 el gobierno británico creo la falsa noticia de que en Turquía se trasladaba la pus de gente enferma de viruela a la gente sana para protegerlos de la enfermedad. En 1718 la aristócrata Lady Wortley Montagu, la esposa del embajador británico en Constantinopla. Se posiciono a favor de este método conocido como “inoculación” o “variolación” y gracias a su prestigio consiguió ganar la confianza de mucha gente. Con el resultado de que muchos inoculados enfermaron gravemente y muchos otros murieron. En los siguientes años hubo un aumento de 25.000 muertes por la viruela en Londres.

En Weimar (Alemania) el famoso médico sajón e Illuminati Christoph Wilhelm Hufeland, provocó una epidemia de viruela de la misma forma después de que se implantara la “variolación” en 1781. Hamburgo y Berlín también sufrieron grandes epidemias en 1794 y 1795, después de la implantación del procedimiento. Por lo que poco después fue prohibido en muchos países.

El médico ingles y masón Edward Jenner seria el encargado de continuar estudiando este procedimiento utilizando el pus de las vacas en vez de el de los humanos (mas tarde mezclo los dos). Jenner era un masón activo, sirviendo en 1812 como Maestro de la Real Logia de Fe y Amistad, No. 270, con sede en Berkeley, Gloucestershire. Esta logia fue visitada regularmente por el Príncipe de Gales, el futuro Jorge IV, y era una logia que se asociaría con la familia Jenner.

La primera víctima de Jenner fue su propio hijo que apenas contaba con 10 meses de edad y con el que probó la mezcla del pus de vacas y humanos en 1790. El desarrollo mental del niño quedo truncado y vivió como retrasado mental el resto de su vida hasta que murió con 21 años de edad. En 1798 Jenner vacuno al niño de cinco años John Baker, que murió poco después. También vacuno a una mujer embarazada de ocho meses que provoco la muerte del bebe cuya piel se cubrió con llagas similares a las de la viruela.

La medicina natural al alcance de todos. Este libro fue publicado por Manuel Lezaeta Acharán en 1927. Pulse sobre la imagen para acceder al documento.

Al contrario de lo que nos han hecho creer las enfermedades como la tos ferina, difteria, polio y sarampión fueron prácticamente eliminadas antes de la introducción de sus respectivas vacunas. Más bien, la disminución de estas enfermedades infantiles no se debió a las vacunas (como se dijo), sino que fue debido principalmente a la mejora de la salud e higiene públicas (incluido el saneamiento y el agua potable más limpia) durante ese periodo de tiempo.

Desde 1806 la vacuna contra la viruela se ha convertido en una obligación legal en los estados alemanes y a partir de 1875 se impuso una segunda vacuna a los 12 años de edad. También Inglaterra y Francia continuaron con la obligación de vacunar a toda la población contra todo tipo de enfermedades y desde la Segunda Guerra Mundial, EEUU tiene un papel primordial en este terreno, apoyado por la ONU y la OMS.

La ONU ha sido denunciada por sus propios expertos por llevar el cólera a Haití y la OMS y UNICEF han sido acusadas de amparar vacunas para controlar el crecimiento poblacional. Las vacunas actuales y desde hace ya varias décadas contienen todo tipo de tóxicos cancerígenos y mortales como Formaldehído, formol, Timerosal (mercurio), Fosfato de aluminio, Borato sódico además de ADN foráneo, ARN y proteínas que pueden provocar alergias y enfermedades autoinmunes de bacterias, hongos, levaduras, suero fetal bovino, tejido renal de mono, restos de fetos abortados, GMS (Glutamato monosódico) y muchas otras sustancias que nunca sabremos.

¿Usted qué cree que sucedería si llamase a su médico de cabecera para consultarle cual es la “dosis segura” de mercurio, aluminio y formaldehído, para podérselo inyectar a su hijo?. En lo que respecta a la ciencia real, no hay evidencia alguna de la efectividad de las vacunas que se obligan a poner a las distintas poblaciones, no solo eso sino que lo mas probable es que te deterioren la salud. En cuanto a la inmunidad de las vacunas tampoco existe evidencia alguna de que deba vacunarse usted o sus hijos, nunca, por ninguna razón. Soy muy consciente de que las vacunas se consideran “sagradas” para la mayoría de los médicos. De hecho, cuestionarlos equivale a una blasfemia. Puedo asegurarle que no cuestionaría la eficacia y la seguridad de algo tan “sagrado” como las vacunas a menos que estuviera seguro, sin duda alguna, de que soy correcto cuando declaró que las vacunas no son seguras (a menos que usted cambie el criterio) definición de “seguro” para incluir la muerte, numerosas enfermedades y daño cerebral.

Aunque no se mencione en ningún medio existen estudios que muestran que la gente que no se vacuna tienen muchas menos posibilidades de sufrir enfermedades crónicas. Los niños vacunados tienen un 120% mas de asma, un 146% mas de autismo, un 185% mas de trastornos neurológicos y un 317% mas de TDAH que los niños no vacunados.

En el mundo actual según datos recopilados por ‘Our World in Data’, mueren cada año unas 56 millones de personas. El principal motivo son las enfermedades cardiovasculares, que se cobran alrededor de 18 millones vidas; seguido del cáncer, responsable de casi 10. ¿toman los gobiernos alguna medida al respecto? ¿crees que si existiese una vacuna contra el cáncer te la darían gratis?.

Promover la vacunación obligatoria para poblaciones enteras con productos que dependen esencialmente de los datos de los fabricantes para su seguridad y eficacia generales es una violación evidente del principio de precaución y, como tal, se convierte en un experimento médico forzado. Si te recomiendan y obligan a vacunarte. Puedes pedirle a el médico que te firme una “Garantía Emitida por el Profesional Médico sobre la Seguridad de las Vacunas“. Te aseguro que ningún medico lo hará.

Si está interesado en informarse más a cerca del peligro de las vacunas le recomendamos la lectura del libro del escritor y profesor en medicina natural Adolfo Perez, titulado; LAS VACUNAS: PELIGROS Y ALTERNATIVAS. También aprovechamos para recomendarles la lectura del gran libro titulado: LAS MENTIRAS LUCRATIVAS. CÓMO ENGAÑAR A LA GENTE CON TEORÍAS CIENTÍFICAS ABSURDAS.





TEXTO ORIGINAL





La zona Histórica : El descubridor de la vacuna del cólera que no fue reconocido en su momento.

El doctor Jaime Ferrán inoculó en 1885 a miles de personas en Valencia y tuvo que esperar más de 20 años para ser reconocido mundialmente.

La temida epidemia a que tanto dique se quiso poner y que en la actualidad encuentra tantas facilidades para hacer sus víctimas, se extiende como mancha de aceite por todo el suelo español. Ella está dando lugar a rasgos de sublime valor en unos pueblos, de ridículo miedo en otros, de estoicismo admirable en algunos individuos, y de ignominioso egoísmo por parte de algunos más. La epidemia atrae la consideración de todos los pensamientos: no es posible ocuparse de otro asunto, y la fatal struggle for life —la lucha por la vida—nos preocupa y arrebata toda nuestra actividad y nuestras fuerzas.

Con estas palabras comenzaba su crónica del cólera la revista El Criterio Médico en su número de julio de 1885.


El criterio médico, julio de 1885

No era la primera vez que el cólera, la epidemia típica del siglo XIX, golpeaba en España y en Europa. Lo había hecho por primera vez en 1834 en medio del odio desatado por la primera guerra carlista y en aquella ocasión dio lugar, junto a la muerte de miles de personas, a la matanza en un solo día de decenas de frailes acusados de haber envenenado el agua de las fuentes públicas de Madrid. Un relato pormenorizado de este hecho puede leerse en el número de 19 de julio de 1834 del periódico liberal La Revista Española.

En 1885 no había una guerra civil y no hubo que lamentar otras desgracias más que las que produjo la epidemia de cólera. Pero lo que hizo especial este brote para la medicina española y mundial es que fue la primera vez que se administró la primera vacuna moderna para una enfermedad humana de origen bacteriano. Tras el descubrimiento del bacilo causante del cólera por el alemán Robert Koch, la vacuna anticolérica fue preparada y administrada en la provincia de Valencia a miles de personas por Jaime Ferrán, microbiólogo catalán seguidor de las ideas del investigador alemán y del francés Louis Pasteur.

Esta vacunación masiva suscitó una gran polémica, nacional e internacional, motivada por los prejuicios hacia la nueva ciencia de la microbiología y por las dudas de otros médicos sobre la efectividad real de la vacuna, dudas que albergaba también un joven Ramón y Cajal, años después Premio Nobel de medicina. Además, Ferrán también fue acusado de querer sacar provecho económico de su descubrimiento, algo a lo que él replicaba que tenía muchos gastos, no recibía dinero del Gobierno y tenía que dar de comer a su familia.

El Gobierno español, que encargó diversos informes a comisiones técnicas, no impidió pero tampoco ayudó ni dio facilidades a Ferrán, pese a que él había experimentado la vacuna en sí mismo, en familiares y amigos y también había inoculado a médicos de la Facultad de Medicina de Valencia que le apoyaban. Aunque había otros médicos que no sólo negaban los beneficios de la vacuna, sino que sostenían que el líquido inoculado no producía el cólera atenuado sino una septicemia que podía conducir a un mayor número de contagios.

Ferrán había comenzado a vacunar en algunas localidades valencianas y en Valencia capital, pero la inoculación a gran escala comenzó en Alcira. En su edición del 10 de mayo de 1885, el diario La República informaba de que Ferrán había llevado ya a cabo en Alcira 8.298 inoculaciones. El periódico señalaba la particularidad notable de que en el barrio de Barracas, que es el más pobre y miserable y donde más inoculaciones se han hecho, no han vuelto a aparecer más invasiones sospechosas desde el día que el doctor Ferrán y el doctor Jimeno vacunaron cerca de doscientas personas, en su mayoría mujeres y niños que, como es sabido, son los que más contingente dan a la enfermedad.


Nuevo mundo, 3 de marzo de 1922


Toda la prensa de España, y también europea, estaba pendiente de lo que pasaba en Alcira y Valencia. Así, un suelto del diario La Época del 16 de mayo recogía los telegramas que llegaban de la provincia: El doctor Ferrán ha salido hoy para Algemesí, accediendo a las repetidas instancias del vecindario. En Valencia comenzaron ayer de nuevo las inoculaciones, pasando de 200 las personas vacunadas. El doctor Ferrán ha remitido a Alcira más líquido para proseguir las inoculaciones. El hecho es de tanta importancia, que Europa entera tiene fijos los ojos en él, y la ciencia no debe escasear los estudios para persuadirse de las probabilidades que haya de haber encontrado el antídoto contra el cólera.

Lógicamente, el asunto había entrado ya en el debate político. En una sesión en el Congreso de los Diputados de la que se hizo eco el periódico El Día el 18 de mayo, el diputado de la oposición Emilio Castelar, que había sido presidente de la I República y era uno de los mejores oradores de su tiempo, preguntó al Gobierno sobre lo que estaba haciendo al respecto.

Castelar inició su discurso diciendo que tanto el alemán Koch como el francés Pasteur estaban siendo subvencionados en sus investigaciones microbiológicas por sus respectivos Gobiernos. Y tras indicar que los habitantes de Alcira habían acudido al doctor Ferrán con fe verdaderamente religiosa, Castelar señalaba:

Yo envidio la suerte del señor ministro de la Gobernación, que teniendo recursos en los presupuestos, no tiene más que abrirlos y lanzarlos sobre el doctor Ferrán para que prosiga sus investigaciones a fin de que pueda llegar a encontrar un remedio que nos libre de tan terrible enfermedad.

Romero Robledo, que era el ministro de Gobernación, contestó con evasivas diciendo que se nombraría una comisión para estudiar la vacuna:

…Desde el puesto que yo ocupo hay que proceder con mucha cautela y discreción. Desde luego declaro que el doctor Ferrán es digno de aplauso y de protección, y con esto creo que quedará satisfecho el Sr. Castelar… Yo, como el Sr. Castelar, soy profano en medicina; pero la ciencia ha planteado el siguiente problema: «¿Es el microbio causa de la enfermedad, o efecto de la enfermedad?». Mientras este problema no se resuelva, no hay medios de conocer la verdad del descubrimiento del doctor Ferrán.

Una de las cosas que perjudicó a Ferrán restándole credibilidad era que la vacuna no comenzaba a inmunizar hasta pasados cinco días, y había gente infectada que después de ser inoculada moría antes de cumplirse ese plazo. Como también había opiniones médicas de peso contrarias, el Ministerio de la Gobernación acabó prohibiendo que nadie salvo él pudiera administrar la vacuna. Ferrán, a quien ayudaba un buen grupo de colaboradores, terminó renunciando ante la imposibilidad de hacer él solo todo el trabajo.

Dos meses después del citado debate parlamentario, cuando la epidemia del cólera había llegado ya a Madrid, el ministro dimitió a causa del descontento generalizado, entre otras cosas, por su gestión de la epidemia con estrictos cordones sanitarios y las protestas de los comerciantes por el cierre de sus negocios, protestas disueltas con cargas policiales.

El doctor Gimeno, que fue uno de los primeros en ayudar a Ferrán a vacunar y que llegó a ser él mismo varias veces ministro muchos años después, escribió en sus Memorias una visita que hizo en 1885 a Romero Robledo en el Ministerio para intentar convencerle y la frivolidad con que éste se tomó el asunto.

Mi visita fue inútil. “¿Sabe usted -acabó por decirme con desparpajo- que si la vacuna resulta verdad será un buen negocio?”. Yo enrojecí y contesté secamente: “Lo será mejor para la Humanidad, señor ministro, y eso es lo que importa”.

También la prensa extranjera se ocupaba de los experimentos de Ferrán, quien envió en julio un telegrama al periódico francés Le Figaro para defenderse de la acusación de mantener en secreto su procedimiento, alegando que la Academia de Ciencias de París lo conocía desde el mes de abril, y con relación a sus honorarios por las inoculaciones se defendía diciendo que había vacunado gratis a 20.000 personas.

La epidemia fue remitiendo al final del verano de 1885 y Ferrán volvió a Barcelona, donde fue nombrado director del Laboratorio Microbiológico Municipal y donde prosiguió durante años su trabajo en la profilaxis de otras enfermedades como la tuberculosis, la fiebre tifoidea, la difteria o la rabia.

La Esfera el 21 de noviembre de 1914

La Esfera, 8 de junio de 1929


Fueron bacteriólogos europeos los primeros en seguir de cerca sus investigaciones y el reconocimiento oficial le llegó más de 20 años después de su descubrimiento, y antes que de España de la Academia de Ciencias de París, que le concedió en 1907 el prestigioso premio Bréant como descubridor del remedio contra el cólera. El informe del premio iba encabezado por la firma del director del Instituto Pasteur. Su fama fue en aumento y con la aplicación masiva de su vacuna durante la I Guerra Mundial quedó convertido en una figura científica de reconocimiento universal.

Ferrán no dejó de trabajar hasta el fin de sus días. En un reportaje que hizo la revista gráfica La Esfera el 21 de noviembre de 1914 se le ve inmunizando a una joven contra la rabia, y poco antes de su muerte, el 8 de junio de 1929, aparecía en la misma revista cogido del brazo del rey Alfonso XIII en la visita a un sanatorio para tuberculosos. En la revista Nuevo Mundo del 22 de agosto de 1919 se le ve aplicando la vacunación antituberculosa al capitán de la Guardia Civil de Alcira, que aparece rodeado de niños y de miembros del Cuerpo. En la misma revista, tres años después, el 3 de marzo de 1922, y bajo el título una ‘Gloria de la Ciencia Española’ se le ve vacunando a niños con un texto que da cuenta de una reunión en el Hotel Ritz de Madrid de homenaje a su persona en la que tomó la palabra el conde de Romanones, que había sido presidente del Gobierno y que dijo: ¡Pensar que España tiene un hombre de la categoría científica de Ferrán y que nos lo han de descubrir los extranjeros! ¡Más batallas ha ganado nuestro compatriota en la guerra mundial con su vacuna anticolérica que el más afortunado general!

Dos días después de su muerte, la revista Crónica publicó en su número 2, de 24 de noviembre de 1929, un reportaje acompañado de una foto de Ferrán anciano en su laboratorio con el título: El doctor Ferrán, genial descubridor de la vacuna anticolérica.


Crónica, 24 de noviembre de 1929


El homenaje no podía ser más elocuente:

No podía escapar nuestro glorioso compatriota —en trance de muerte llega la hora de los verdaderos elogios— a la ley fatal que va inevitablemente unida a la vida de todo investigador. Ferrán, como Pasteur en Francia, Koch en Alemania, Jenner en Inglaterra y nuestro inolvidable Peral en otros campos de la actividad humana, hubieron de sufrir, en el curso de su existencia, la terrible odisea de amarguras, envidias, calumnias, injurias, toda suerte de vejámenes, que luego, cuando el genio apagó para siempre la llama de su vida, se convierten en alabanzas y en elogios.



TEXTO ORIGINAL 


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La pandemia de COVID-19 es uno de los eventos de enfermedades infecciosas más manipulados de la historia, caracterizado por mentiras oficiales en una corriente interminable dirigida por burocracias gubernamentales, asociaciones médicas, juntas médicas, medios de comunicación y agencias internacionales. Hemos sido testigos de una larga lista de intrusiones sin precedentes en la práctica médica, incluidos ataques a expertos médicos, destrucción de carreras médicas entre médicos que se niegan a participar en el asesinato de sus pacientes y una reglamentación masiva de la atención médica, dirigida por personas no calificadas con una enorme riqueza, poder e influencia. Esto ya había ocurrido anteriormente.

Por primera vez en la historia de los Estados Unidos, un presidente, gobernadores, alcaldes, administradores de hospitales y burócratas federales están determinando tratamientos médicos basados ​​no en información científica precisa o incluso basada en la experiencia, sino para forzar la aceptación de formas especiales de atención y «prevención». —incluido el remdesivir, el uso de respiradores y, en última instancia, una serie de inyecciones de ARN mensajero esencialmente no probadas. Por primera vez en la historia del tratamiento médico, los protocolos no se formulan en función de la experiencia de los médicos que tratan con éxito a la mayor cantidad de pacientes, sino de personas y burocracias que nunca han tratado a un solo paciente, incluidos Anthony Fauci, Bill Gates, EcoHealth Alliance, los CDC, la OMS, los funcionarios estatales de salud pública y los administradores de hospitales.

Los medios de comunicación (TV, periódicos, revistas, etc.), las sociedades médicas, los consejos médicos estatales y los propietarios de las redes sociales se han designado a sí mismos como la única fuente de información sobre esta llamada “pandemia”. Se han eliminado sitios web, se ha satanizado a médicos clínicos altamente acreditados y experimentados y a expertos científicos en el campo de las enfermedades infecciosas, se han destruido carreras y toda la información disidente se ha etiquetado como «desinformación» y «mentiras peligrosas», incluso cuando proviene de los mejores expertos. en los campos de virología, enfermedades infecciosas, cuidados críticos pulmonares y epidemiología. Estos apagones de la verdad ocurren incluso cuando esta información está respaldada por extensas citas científicas de algunos de los especialistas médicos más calificados del mundo. Increíblemente, incluso las personas, como el Dr. Michael Yeadon, un exdirector científico jubilado y vicepresidente de la división científica de la compañía farmacéutica Pfizer en el Reino Unido, que acusó a la compañía de fabricar una inyecciones extremadamente peligrosa, son ignoradas y demonizado. Además, él, junto con otros científicos altamente cualificados, han declarado que nadie debería tomar esta vacuna.

El Dr. Peter McCullough, uno de los expertos más citados en su campo, que ha tratado con éxito a más de 2000 pacientes con COVID mediante el uso de un protocolo de tratamiento temprano (que los supuestos expertos ignoraron por completo), ha sido víctima de un ataque particularmente violento. por aquellos que se benefician económicamente de las inyecciones. Ha publicado sus resultados en revistas revisadas por pares, informando una reducción del 80 % en las hospitalizaciones y una reducción del 75 % en las muertes mediante el uso de un tratamiento temprano. A pesar de esto, está bajo una serie implacable de ataques por parte de los controladores de información, ninguno de los cuales ha tratado a un solo paciente.

Ni Anthony Fauci, los CDC, la OMS ni ningún establecimiento médico gubernamental han ofrecido nunca ningún tratamiento temprano que no sea Tylenol, hidratación y llamar a una ambulancia una vez que tenga dificultad para respirar. Esto no tiene precedentes en toda la historia de la atención médica, ya que el tratamiento temprano de infecciones es fundamental para salvar vidas y prevenir complicaciones graves. Estas organizaciones médicas y cómplices federales no solo ni siquiera sugirieron un tratamiento temprano, sino que atacaron a cualquiera que intentara iniciar dicho tratamiento con todas las armas a su disposición: pérdida de la licencia, eliminación de los privilegios del hospital, vergüenza, destrucción de la reputación e incluso arresto. 

Un buen ejemplo de este ultraje contra la libertad de expresión y el suministro de información de consentimiento informado es la reciente suspensión por parte de la junta médica de Maine de la licencia médica de la Dra. Meryl Nass y la orden de someterse a una evaluación psiquiátrica por prescribir ivermectina y compartir su experiencia. en este campo. Conozco personalmente a la Dra. Nass y puedo dar fe de su integridad, brillantez y dedicación a la verdad. Sus credenciales científicas son impecables. Este comportamiento de una junta de licencias médicas recuerda la metodología de la KGB soviética durante el período en que los disidentes eran encarcelados en gulags psiquiátricos para silenciar su disidencia.

OTROS ATAQUES SIN PRECEDENTES

Otra táctica sin precedentes es eliminar a los médicos disidentes de sus puestos como editores y revisores de revistas y retirar sus artículos científicos de las revistas, incluso después de que estos artículos se hayan impreso. Hasta este evento pandémico, nunca había visto tantos artículos de revistas siendo retractados, la gran mayoría promoviendo alternativas al dogma oficial, especialmente si los artículos cuestionan la seguridad de las vacunas. Normalmente, un trabajo o estudio enviado es revisado por expertos en el campo, lo que se denomina revisión por pares. Estas revisiones pueden ser bastante intensas y puntillosas en los detalles, insistiendo en que todos los errores dentro del artículo se corrijan antes de la publicación. Por lo tanto, a menos que se descubra un fraude o algún otro problema oculto importante después de que el artículo esté impreso, el artículo permanece en la literatura científica.

Ahora somos testigos de un número creciente de excelentes artículos científicos, escritos por los mejores expertos en el campo, que se retiran de las principales revistas médicas y científicas semanas, meses e incluso años después de su publicación. Una revisión cuidadosa indica que en demasiados casos los autores se atrevieron a cuestionar el dogma aceptado por los controladores de las publicaciones científicas, especialmente en lo que respecta a la seguridad, los tratamientos alternativos o la eficacia de las vacunas. Estas revistas dependen de la amplia publicidad de las compañías farmacéuticas para sus ingresos. Han ocurrido varios casos en los que poderosas compañías farmacéuticas ejercieron su influencia sobre los propietarios de estas revistas para eliminar artículos que de alguna manera cuestionan los productos de estas compañías.

Peor aún es el diseño real de artículos médicos para promocionar medicamentos y productos farmacéuticos que involucran estudios falsos, los llamados artículos escritos por fantasmas. Richard Horton es citado por The Guardian diciendo que «las revistas se han convertido en operaciones de lavado de información para la industria farmacéutica«. Los artículos fraudulentos «escritos por fantasmas» patrocinados por gigantes farmacéuticos han aparecido regularmente en las principales revistas clínicas, como JAMA y New England Journal of Medicine, y nunca se eliminarán a pesar del abuso científico comprobado y la manipulación de datos.

Los artículos escritos por escritores «fantasma»

Los artículos escritos por fantasma implican el uso de empresas de planificación cuyo trabajo es diseñar artículos que contengan datos manipulados para respaldar un producto farmacéutico y luego hacer que estos artículos sean aceptados por revistas clínicas de alto impacto, es decir, las revistas que tienen más probabilidades de afectar la toma de decisiones clínicas de los médicos. Además, proporcionan a los médicos en la práctica clínica reimpresiones gratuitas de estos artículos manipulados. The Guardian encontró 250 empresas dedicadas a este negocio de escritura fantasma. El paso final en el diseño de estos artículos para su publicación en las revistas más prestigiosas es reclutar expertos médicos reconocidos de instituciones prestigiosas, para agregar su nombre a estos artículos.

De vital importancia es la observación de los expertos en el campo de las publicaciones médicas de que no se ha hecho nada para detener este abuso. Los especialistas en ética médica han lamentado que debido a esta práctica generalizada “no se puede confiar en nada”. Si bien algunas revistas insisten en divulgar información, la mayoría de los médicos que leen estos artículos ignoran esta información o la excusan, y varias revistas dificultan la divulgación al requerir que el lector encuentre las declaraciones de divulgación en otro lugar. Muchas revistas no controlan tales declaraciones y las omisiones de los autores son comunes y sin castigo.

En cuanto a la información puesta a disposición del público, prácticamente todos los medios de comunicación están bajo el control de estos gigantes farmacéuticos u otros que se están beneficiando de esta “pandemia”. Sus historias son todas iguales, tanto en contenido como en redacción. Los encubrimientos orquestados ocurren a diario y los datos masivos que exponen las mentiras generadas por estos controladores de información se ocultan al público. Todos los datos que llegan a los medios de comunicación nacionales (televisión, periódicos y revistas), así como las noticias locales que ve todos los días, provienen únicamente de fuentes «oficiales», la mayoría de las cuales son mentiras, distorsiones o se fabrican completamente de la nada, destinado a engañar al público.

Los medios de televisión reciben la mayor parte de su presupuesto publicitario de las compañías farmacéuticas internacionales; esto crea una influencia irresistible para informar sobre todos los estudios inventados que respaldan sus vacunas y otros supuestos tratamientos. Solo en 2020, las industrias farmacéuticas gastaron 6.560 millones de dólares en este tipo de publicidad.

La publicidad televisiva de Pharma ascendió a 4.580 millones, un increíble 75% de su presupuesto. Eso compra mucha influencia y control sobre los medios. Los expertos mundialmente famosos en todos los campos de las enfermedades infecciosas están excluidos de la exposición de los medios y de las redes sociales en caso de que se desvíen de alguna manera de las mentiras y distorsiones inventadas por los fabricantes de estas vacunas. Además, estas compañías farmacéuticas gastan decenas de millones en publicidad en las redes sociales, con Pfizer a la cabeza con $55 millones en 2020.

Si bien estos ataques a la libertad de expresión son lo suficientemente aterradores, aún peor es el control virtualmente universal que los administradores de hospitales han ejercido sobre los detalles de la atención médica en los hospitales. Estos mercenarios ahora están instruyendo a los médicos a qué protocolos de tratamiento se apegarán y qué tratamientos no usarán, sin importar cuán dañinos sean los tratamientos «aprobados» o cuán beneficiosos sean los tratamientos «no aprobados».

Nunca en la historia de la medicina los administradores de hospitales han dictado a sus médicos cómo practicarán la medicina y qué medicamentos pueden usar. El CDC no tiene autoridad para dictar a hospitales o médicos sobre tratamientos médicos. Sin embargo, la mayoría de los médicos cumplieron sin la menor resistencia.

La ley federal Care Act alentó este desastre humano al ofrecer a todos los hospitales de EE. UU. hasta 39.000 dólares por cada paciente de la UCI que pusieran respiradores, a pesar de que desde el principio era obvio que los respiradores eran una de las principales causas de muerte entre estos pacientes confiados y desprevenidos. Además, los hospitales recibieron 12.000 dólares por cada paciente que ingresaba en la UCI, lo que explica, en mi opinión y en la de otros, por qué todas las burocracias médicas federales (CDC, FDA, NIAID, NIH, etc.) hicieron todo lo posible para prevenir la vida – ahorro de tratamientos tempranos. Dejar que los pacientes se deterioraran hasta el punto de necesitar hospitalización significó mucho dinero para todos los hospitales. Un número creciente de hospitales están en peligro de quiebra, y muchos han cerrado sus puertas, incluso antes de esta “pandemia”. La mayoría de estos hospitales ahora son propiedad de corporaciones nacionales o internacionales, incluidos los hospitales universitarios.

También es interesante notar que con la llegada de esta «pandemia» hemos sido testigos de un aumento en las cadenas corporativas de hospitales que compran varios de estos hospitales financieramente en riesgo. Se ha observado que estos gigantes hospitalarios están utilizando miles de millones en ayuda federal para el Covid para adquirir estos hospitales financieramente en peligro, lo que aumenta aún más el poder de la medicina corporativa sobre la independencia de los médicos. A los médicos expulsados ​​de sus hospitales les resulta difícil encontrar personal de otros hospitales para unirse, ya que también pueden ser propiedad del mismo gigante corporativo. Como resultado, las políticas obligatorias de vacunación incluyen un número mucho mayor de empleados de hospitales. Por ejemplo, Mayo Clinic despidió a 700 empleados por ejercer su derecho a rechazar una vacuna experimental peligrosa, esencialmente no probada. Mayo Clinic hizo esto a pesar de que muchos de estos empleados trabajaron durante lo peor de la epidemia y están siendo despedidos cuando la variante Omicron es la cepa dominante del virus, tiene la patogenicidad de un resfriado común para la mayoría y las vacunas son ineficaces en la prevención de la infección.

Además, se ha comprobado que la persona asintomática vacunada tiene un título nasofaríngeo del virus tan alto como una persona infectada no vacunada. Si el propósito del mandato de vacunación es prevenir la propagación viral entre el personal del hospital y los pacientes, entonces son los vacunados quienes presentan el mayor riesgo de transmisión, no los no vacunados. La diferencia es que un enfermo no vacunado no iría a trabajar, el esparcidor vacunado asintomático sí lo hará.

Lo que sí sabemos es que los principales centros médicos, como Mayo Clinic, reciben decenas de millones de dólares en subvenciones del NIH cada año, así como dinero de los fabricantes farmacéuticos de estas «vacunas» experimentales. En mi opinión, esa es la verdadera consideración que impulsa estas políticas. Si esto pudiera probarse en un tribunal de justicia, los administradores que hacen estos mandatos deberían ser procesados ​​con todo el peso de la ley y demandados por todas las partes perjudicadas.

El problema de la bancarrota de los hospitales se ha vuelto cada vez más agudo debido a los mandatos de vacunación de los hospitales y, como resultado, una gran cantidad de personal de los hospitales, especialmente enfermeras, se niegan a ser vacunados por la fuerza. Todo esto no tiene precedentes en la historia de la atención médica. Los médicos dentro de los hospitales son responsables del tratamiento de sus pacientes individuales y trabajan directamente con estos pacientes y sus familias para iniciar estos tratamientos. Las organizaciones externas, como los CDC, no tienen autoridad para intervenir en estos tratamientos y hacerlo expone a los pacientes a graves errores por parte de una organización que nunca ha tratado a un solo paciente con COVID-19.

Cuando comenzó esta pandemia, los CDC ordenaron a los hospitales que siguieran un protocolo de tratamiento que resultó en la muerte de cientos de miles de pacientes, la mayoría de los cuales se habrían recuperado si se hubieran permitido los tratamientos adecuados. La mayoría de estas muertes podrían haberse evitado si se hubiera permitido a los médicos utilizar un tratamiento temprano con productos como la ivermectina, la hidroxicloroquina y una serie de otros medicamentos seguros y compuestos naturales. Se ha estimado, en base a los resultados de los médicos que tratan con éxito a la mayoría de los pacientes con covid, que de las 800.000 personas que se nos dice que murieron a causa de covid, 640.000 no solo podrían haberse salvado, sino que, en muchos casos, podrían haber regresado a su estado anterior. El estado de salud de la infección había requerido un tratamiento temprano con estos métodos probados. Este descuido del tratamiento temprano constituye un asesinato en masa. Eso significa que en realidad habrían muerto 160.000, mucho menos que el número de muertes a manos de burocracias, asociaciones médicas y juntas médicas que se negaron a defender a sus pacientes. 

Increíblemente, a estos médicos expertos se les impidió salvar a estas personas infectadas con Covid-19. Debería ser una vergüenza para la profesión médica que tantos médicos siguieran sin pensar los protocolos mortales establecidos por los controladores de la medicina.

La Organización Mundial de la Salud repitiendo el fraude del 2009

También hay que tener en cuenta que este evento nunca cumplió con los criterios de una pandemia. La Organización Mundial de la Salud cambió el criterio para hacer de esto una pandemia. Para calificar para un estado pandémico, el virus debe tener una alta tasa de mortalidad para la gran mayoría de las personas, lo que no ocurrió (con una tasa de supervivencia del 99,98 %), y no debe tener tratamientos existentes conocidos, que este virus tuvo, en hecho, un número creciente de tratamientos muy exitosos.

Nunca se ha demostrado que las medidas draconianas establecidas para contener esta «pandemia» artificial tengan éxito, como enmascarar al público, los cierres y el distanciamiento social. Varios estudios cuidadosamente realizados durante temporadas anteriores de gripe demostraron que las mascarillas, de cualquier tipo, nunca habían impedido la propagación del virus entre el público.

De hecho, algunos estudios muy buenos sugirieron que las máscaras en realidad propagan el virus al dar a las personas una falsa sensación de seguridad y otros factores, como la observación de que las personas rompían constantemente la técnica estéril al tocar la máscara, al quitarse la máscara incorrectamente y al filtrar sustancias infecciosas, aerosoles alrededor de los bordes de la máscara. Además, las máscaras se desechaban en estacionamientos, senderos para caminar, se colocaban sobre mesas en restaurantes y se colocaban en bolsillos y carteras.

A los pocos minutos de ponerse la máscara, se pueden cultivar varias bacterias patógenas de las máscaras, lo que pone a la persona inmunosuprimida en un alto riesgo de neumonía bacteriana y a los niños en un mayor riesgo de meningitis. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Florida cultivó más de 11 bacterias patógenas del interior de la máscara que usan los niños en las escuelas.

También se sabía que los niños esencialmente no corrían ningún riesgo de enfermarse por el virus o transmitirlo.

Además, también se conoció que el uso de una máscara por más de 4 horas (como ocurre en todas las escuelas) produce una importante hipoxia (niveles bajos de oxígeno en sangre) e hipercapnia (niveles altos de CO2), que tienen una serie de efectos nocivos para la salud, incluyendo el deterioro del desarrollo del cerebro del niño.

Sabemos que el desarrollo del cerebro continúa mucho después de los años de la escuela primaria. Un estudio reciente encontró que los niños nacidos durante la «pandemia» tienen un coeficiente intelectual significativamente más bajo; sin embargo, las juntas escolares, los directores de escuelas y otros burócratas educativos obviamente no están preocupados.

HERRAMIENTAS DEL OFICIO DE ADOCTRINACIÓN

Los diseñadores de esta pandemia anticiparon un retroceso por parte del público y que se harían grandes preguntas embarazosas. Para evitar esto, los controladores alimentaron a los medios con una serie de tácticas, una de las más utilizadas fue y es la estafa de «verificación de hechos». Con cada confrontación con evidencia cuidadosamente documentada, los «verificadores de hechos» de los medios respondieron con el cargo de «desinformación» y un cargo infundado de «teoría de la conspiración» que fue, en su léxico, «desacreditado». Nunca nos dijeron quiénes eran los verificadores de hechos o la fuente de su información de «desacreditación», solo teníamos que creer a los «verificadores de hechos». Un caso judicial reciente estableció bajo juramento que los «verificadores de hechos» de Facebook utilizaron la opinión de su propio personal y no expertos reales para verificar «hechos». Cuando las fuentes se revelan, de hecho, son invariablemente los corruptos CDC, la OMS o Anthony Fauci o simplemente su opinión. Aquí hay una lista de cosas que fueron etiquetadas como «mitos» e «información errónea» que luego se demostró que eran ciertas.

Los vacunados asintomáticos están propagando el virus de la misma manera que los infectados sintomáticos no vacunados.

Las vacunas no pueden proteger adecuadamente contra nuevas variantes, como Delta y Omicron.

La inmunidad natural es muy superior a la inmunidad de las vacunas y lo más probable es que dure toda la vida.

La inmunidad de la inyección no solo disminuye después de varios meses, sino que todas las células inmunitarias se ven afectadas durante períodos prolongados, lo que pone a las personas vacunadas en un alto riesgo de contraer todas las infecciones y el cáncer.

Las inyecciones COVID pueden causar una incidencia significativa de coágulos de sangre y otros efectos secundarios graves

Los defensores de la inyección exigirán numerosos refuerzos a medida que aparezca cada variante en escena.

Fauci insistirá en la inyección covid para niños pequeños e incluso bebés.

Se requerirán pasaportes de vacunas para ingresar a un negocio, volar en un avión y usar el transporte público.

Habrá campos de internamiento para los no vacunados (como en Australia, Austria y Canadá)

A los no vacunados se les negará el empleo.

Hay acuerdos secretos entre el gobierno, instituciones elitistas y fabricantes de vacunas.

Muchos hospitales estaban vacíos o tenían poca ocupación durante la pandemia.

La proteína pico, spike de la inyeción ingresa al núcleo de la célula, alterando la función de reparación del ADN celular.

Cientos de miles han muerto por las inyecciones y muchas veces más han resultado dañados permanentemente.

El tratamiento temprano podría haber salvado la vida de la mayoría de los 700.000 que murieron.

La miocarditis inducida por la inyección (que se negó inicialmente) es un problema importante y desaparece en un período breve.

Lotes mortales especiales (lotes) de estas inyecciones se mezclan con la masa de otras inyecciones contra el Covid-19

Varias de estas afirmaciones de quienes se oponen a estas vacunas ahora aparecen en el sitio web de los CDC, la mayoría aún identificadas como «mitos». Hoy en día, una amplia evidencia ha confirmado que cada uno de estos llamados «mitos» eran de hecho ciertos. Muchos incluso son admitidos por el “santo de las vacunas”, Anthony Fauci. Por ejemplo, incluso nuestro presidente con discapacidad cognitiva nos dijo que una vez que se lanzara la vacuna, todas las personas vacunadas podrían quitarse las máscaras. ¡Ups! Nos dijeron poco después: los vacunados tienen altas concentraciones (títulos) del virus en la nariz y la boca (nasofaringe) y pueden transmitir el virus a otras personas con las que entran en contacto, especialmente a sus propios familiares. Continúen con las máscaras una vez más; de hecho, se recomienda el doble enmascaramiento.

Otra táctica de los defensores de la vacuna es demonizar a aquellos que rechazan vacunarse por una variedad de razones. Los medios de comunicación se refieren a estos individuos de pensamiento crítico como «antivacunas», «negadores de vacunas», «resistentes a las vacunas», «asesinos», «enemigos del bien común» y como los que prolongan la pandemia. Me han horrorizado los ataques viciosos, a menudo despiadados, de algunas personas en las redes sociales cuando un padre o un ser querido relata una historia del terrible sufrimiento y la eventual muerte que ellos o su ser querido sufrieron como resultado de las vacunas. Algunos psicópatas tuitean que están contentos de que el ser querido haya muerto o que la persona vacunada muerta fuera un enemigo del bien por contar el evento y debería prohibirse. Esto es difícil de conceptualizar. Este nivel de crueldad es aterrador y significa el colapso de una moral, decente.

Ya es bastante malo que el público caiga tan bajo, pero los medios de comunicación, los líderes políticos, los administradores de hospitales, las asociaciones médicas y las juntas de licencias médicas están actuando de una manera similar, moralmente disfuncional y cruel.

LA LÓGICA, EL RAZONAMIENTO Y LA EVIDENCIA CIENTÍFICA HA DESAPARECIDO EN ESTE EVENTO

¿La evidencia científica, los estudios cuidadosamente realizados, la experiencia clínica y la lógica médica han tenido algún efecto para detener estas inyecciones ineficaces y peligrosas? ¡Absolutamente no! Los esfuerzos draconianos para vacunar a todos en el planeta continúan (excepto la élite, los trabajadores postales, los miembros del Congreso y otros expertos).

En el caso de todos los demás medicamentos y vacunas convencionales anteriores que están siendo revisadas por la FDA, las muertes de 50 o menos personas que de otro modo no se explicarían darían lugar a la interrupción de la distribución del producto, como sucedió en 1976 con la vacuna contra la gripe porcina. Con más de 70.500 muertes y 5.410.493 efectos adversos reportados luego de la inyección K0 B1T entre Europa y EE.UU al 23 de abril de 2022 todavía no hay interés en detener este programa de vacunas mortales.

Peor aún, no existe una investigación seria por parte de ninguna agencia gubernamental para determinar por qué estas personas están muriendo y resultando grave y permanentemente lesionadas por estas vacunas. Lo que sí vemos es una serie continua de encubrimientos y evasivas por parte de los fabricantes de vacunas y sus promotores.

La guerra contra los medicamentos reutilizados y los compuestos naturales, efectivos, baratos y muy seguros, que han demostrado sin lugar a dudas que han salvado millones de vidas en todo el mundo, no solo ha continuado sino que ha aumentado en intensidad.

A los médicos se les dice que no pueden proporcionar estos compuestos que salvan vidas a sus pacientes y, si lo hacen, serán retirados del hospital, se les quitará la licencia médica o serán castigados de muchas otras maneras. Muchas farmacias se han negado a surtir recetas de lvermectina o hidroxicloroquina, a pesar de que millones de personas han tomado estos medicamentos de manera segura durante más de 60 años en el caso de la hidroxicloroquina y décadas en el caso de la ivermectina. Esta negativa a surtir recetas no tiene precedentes y ha sido diseñada por aquellos que desean evitar métodos alternativos de tratamiento, todo basado en proteger la expansión de la vacuna para todos. Varias empresas que fabrican hidroxicloroquina acordaron vaciar sus existencias del medicamento donándolo a la Reserva Nacional Estratégica, lo que hace que este medicamento sea mucho más difícil de conseguir. ¿Por qué el gobierno haría eso cuando más de 30 estudios bien hechos han demostrado que este medicamento redujo las muertes entre un 66 % y un 92 % en otros países, como India, Egipto, Argentina, Francia, Nigeria, España, Perú, México, ¿y otros?

Los críticos de estos dos medicamentos que salvan vidas suelen estar financiados por Bill Gates y Anthony Fauci, quienes están ganando millones con estas vacunas.

Para detener aún más el uso de estos medicamentos, la industria farmacéutica y Bill Gates/Anthony Fauci financiaron investigaciones falsas para demostrar que la hidroxicloroquina era una droga peligrosa y que podía dañar el corazón. Para hacer este caso fraudulento, los investigadores administraron a los pacientes con covid más enfermos una dosis casi letal del medicamento, en una dosis mucho más alta que la utilizada en cualquier paciente con covid por el Dr. Kory, McCullough y otros médicos «reales» y compasivos. que en realidad estaban tratando a pacientes con covid.

Ivermectina

Los medios de comunicación controlados, por supuesto, martillaron al público con historias sobre el efecto mortal de la hidroxicloroquina, todo con una mirada aterrorizada de pánico falso. Se demostró que todas estas historias sobre los peligros de la ivermectina no eran ciertas y algunas de ellas eran increíblemente absurdas.

El ataque a la ivermectina fue aún más cruel que el de la hidroxicloroquina. Todo esto, y mucho más, se relata meticulosamente en el excelente libro nuevo de Robert Kennedy, Jr: The Real Anthony Fauci, Bill Gates, las grandes farmacéuticas y la guerra global contra la democracia y la salud pública. Si está realmente preocupado por la verdad y por todo lo que ha ocurrido desde que comenzó esta atrocidad, no solo debe leer, sino estudiar este libro cuidadosamente. Está completamente referenciado y cubre todos los temas con gran detalle. Esta es una tragedia humana de proporciones bíblicas diseñada por algunos de los psicópatas más viles y despiadados de la historia.

Millones han sido asesinados y lisiados deliberadamente, no solo por este virus diseñado, sino por la vacuna misma y por las medidas draconianas utilizadas por estos gobiernos para “controlar la propagación de la pandemia”. No debemos ignorar las “muertes por desesperación” provocadas por estas medidas draconianas, que pueden superar los cientos de miles. Como resultado, millones han muerto de hambre en países del tercer mundo. Solo en los Estados Unidos, de las 800.000 personas que murieron, afirmadas por las burocracias médicas, más de 600.000 de estas muertes fueron el resultado de la negligencia deliberada del tratamiento temprano, bloqueando el uso de medicamentos reutilizados altamente efectivos y seguros, como el hidroxicloroquina e ivermectina, y el uso forzado de tratamientos letales como remdesivir y uso de ventiladores.

Para agravar todo esto, debido a los mandatos de vacunación entre todo el personal del hospital, miles de enfermeras y otros trabajadores del hospital han renunciado o han sido despedidos. Esto ha resultado en una escasez crítica de estos vitales trabajadores de la salud y reducciones peligrosas de camas de UCI en muchos hospitales. Además, como ocurrió en el Sistema de atención médica del condado de Lewis, un sistema de hospitales especializados en Lowville, Nueva York, cerró su unidad de maternidad luego de la renuncia de 30 empleados del hospital por las desastrosas órdenes obligatorias de vacunas del estado. La ironía en todos estos casos de renuncias es que los administradores aceptaron sin vacilar estas pérdidas masivas de personal a pesar de los desvaríos sobre sufrir escasez de personal durante una «crisis». Esto es especialmente desconcertante cuando nos enteramos de que las inyecciones no previnieron la transmisión viral y que la variante predominante actual es de patogenicidad extremadamente baja.

LOS PELIGROS DE LAS INYECCIONES CADA VEZ SON MÁS REVELADOS POR LA CIENCIA

Si bien la mayoría de los investigadores, virólogos, investigadores de enfermedades infecciosas y epidemiólogos han sido intimidados para guardar silencio, un número creciente de personas de alta integridad con una gran experiencia se han presentado para decir la verdad, es decir, que estas vacunas son mortales.

La mayoría de las vacunas nuevas deben someterse a pruebas de seguridad exhaustivas durante años antes de ser aprobadas. Las nuevas tecnologías, como las vacunas de ARNm y ADN, requieren un mínimo de 10 años de pruebas cuidadosas y un seguimiento extenso. Estas nuevas supuestas vacunas fueron «probadas» durante solo 2 meses y luego los resultados de estas pruebas de seguridad se mantuvieron y continúan manteniéndose en secreto. El testimonio ante el Senador Ron Johnson de varios de los que participaron en el estudio de 2 meses indica que prácticamente nunca se realizó ningún seguimiento de los participantes del estudio previo al lanzamiento. Las quejas sobre complicaciones fueron ignoradas y, a pesar de las promesas de Pfizer de que Pfizer pagaría todos los gastos médicos causados ​​por las «vacunas», estas personas afirmaron que no se pagó ninguno.  Algunos gastos médicos superan los 100.000 dólares.

Como ejemplo del engaño de Pfizer y los demás fabricantes de vacunas de ARNm, está el caso de Maddie de Garay, de 12 años, que participó en el estudio de seguridad previo al lanzamiento de la vacuna de Pfizer. En la presentación de la Senador Johnson con las familias de los heridos por la vacuna, su madre habló de las convulsiones recurrentes de su hija, que ahora está confinada a una silla de ruedas, debe ser alimentada por sonda y sufre daño cerebral permanente. En la evaluación de seguridad de Pfizer enviada a la FDA, su único efecto secundario aparece como un «dolor de estómago». Cada persona envió historias horribles similares.

Los japoneses recurrieron a una demanda FOIA (Freedom of Information Act) para obligar a Pfizer a publicar su estudio secreto de biodistribución. La razón por la que Pfizer quería que se mantuviera en secreto es que demostraba que Pfizer mintió al público y a las agencias reguladoras sobre el destino del contenido de la vacuna inyectada (el portador de nanolípidos encerrado en ARNm). Afirmaron que permaneció en el sitio de la inyección (el hombro), cuando de hecho su propio estudio encontró que se diseminó rápidamente por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo en 48 horas.

El estudio también encontró que estos portadores de nanolípidos mortales se acumularon en concentraciones muy altas en varios órganos, incluidos los órganos reproductivos de hombres y mujeres, el corazón, el hígado, la médula ósea y el bazo (un órgano inmunológico importante). La concentración más alta estaba en los ovarios y la médula ósea. Estos portadores de nanolípidos también se depositaron en el cerebro.

Incidencia alarmantemente alta de cánceres

El Dr. Ryan Cole, un patólogo de Idaho, informó un aumento dramático en los cánceres altamente agresivos entre las personas vacunadas (no informado en los medios). Encontró una incidencia alarmantemente alta de cánceres altamente agresivos en individuos vacunados, especialmente melanomas altamente invasivos en jóvenes y cánceres uterinos en mujeres. También están apareciendo otros informes de activación de cánceres previamente controlados entre pacientes de cáncer vacunados. Hasta el momento, no se han realizado estudios para confirmar estos informes, pero es poco probable que tales estudios se realicen, al menos estudios financiados por subvenciones de los NIH.

La alta concentración de proteínas espiga encontradas en los ovarios en el estudio de biodistribución podría muy bien afectar la fertilidad en mujeres jóvenes, alterar la menstruación y aumentar el riesgo de cáncer de ovario. La alta concentración en la médula ósea también podría poner a los vacunados en un alto riesgo de leucemia y linfoma. El riesgo de leucemia es muy preocupante ahora que han comenzado a vacunar a niños desde los 5 años de edad. Ninguno de estos fabricantes de inyecciones contra el covid-19 ha realizado estudios a largo plazo, especialmente en lo que respecta al riesgo de inducción de cáncer. La inflamación crónica está íntimamente relacionada con la inducción, el crecimiento y la invasión del cáncer, y las vacunas estimulan la inflamación.

A los pacientes con cáncer se les dice que deben vacunarse con estas inyecciones mortales. Esto, en mi opinión, es una locura. Estudios más recientes han demostrado que este tipo de vacuna inserta la proteína espiga dentro del núcleo de las células inmunitarias (y muy probablemente de muchos tipos de células) y, una vez allí, inhibe dos enzimas de reparación de ADN muy importantes, BRCA1 y 53BP1, cuyo deber es reparar daño al ADN de la célula. El daño del ADN no reparado juega un papel importante en el cáncer.

Existe una enfermedad hereditaria llamada xeroderma pigmentoso en la que las enzimas reparadoras del ADN son defectuosas. Estas personas desafortunadas desarrollan múltiples cánceres de piel y, como resultado, una incidencia muy alta de cáncer de órganos. Aquí tenemos una inyección que hace lo mismo, pero en un grado menos extenso.

Una de las enzimas de reparación defectuosas causadas por estas vacunas se llama BRCA1, que se asocia con una incidencia significativamente mayor de cáncer de mama en mujeres y cáncer de próstata en hombres.

Cabe señalar que:

Nunca se realizaron estudios sobre varios aspectos críticos de este tipo de inyección.

Nunca han sido probados para efectos a largo plazo.

Nunca se han probado para la inducción de autoinmunidad.

Nunca se han probado adecuadamente para la seguridad durante cualquier etapa del embarazo.

No se han realizado estudios de seguimiento en los bebés de mujeres vacunadas.

No hay estudios a largo plazo sobre los hijos de mujeres embarazadas vacunadas después de su nacimiento (especialmente cuando se producen hitos del desarrollo neurológico).


Nunca se ha probado para efectos en una larga lista de condiciones médicas:


Diabetes

Enfermedad del corazón

aterosclerosis

Enfermedades neurodegenerativas

Efectos neuropsiquiátricos

Inducción de trastornos del espectro autista y esquizofrenia

Función inmune a largo plazo

Transmisión vertical de defectos y trastornos

Cáncer

Trastornos autoinmunes

La experiencia previa con las vacunas contra la gripe demuestra claramente que los estudios de seguridad realizados por investigadores y médicos clínicos vinculados a compañías farmacéuticas fueron esencialmente mal hechos o diseñados a propósito para mostrar falsamente la seguridad y encubrir los efectos secundarios y las complicaciones. Esto se demostró dramáticamente con los estudios falsos mencionados anteriormente diseñados para indicar que la hidroxicloroquina y la ivermectina eran ineficaces y demasiado peligrosas de usar. Estos estudios falsos resultaron en millones de muertes y graves desastres de salud en todo el mundo. Como se indicó, el 80 % de todas las muertes fueron innecesarias y podrían haberse evitado con medicamentos reutilizados seguros y económicos con un historial de seguridad muy largo entre millones de personas que los han tomado durante décadas o incluso toda la vida.

Es más que irónico que quienes afirman que son responsables de proteger nuestra salud aprobaron un conjunto de inyecciones mal probadas que ha resultado en más muertes en menos de un año de uso que todas las demás vacunas combinadas administradas en los últimos 30 años. Su excusa cuando se enfrentaron fue: «Tuvimos que pasar por alto algunas medidas de seguridad porque se trataba de una pandemia mortal».

En 1986, el presidente Reagan firmó la Ley Nacional de Lesiones por Vacunas Infantiles, que brindó protección general a los fabricantes farmacéuticos de vacunas contra litigios por lesiones por parte de familias de personas lesionadas por vacunas. La Corte Suprema, en una opinión de 57 páginas, falló a favor de las compañías de vacunas, lo que permitió efectivamente a los fabricantes de vacunas fabricar y distribuir vacunas peligrosas, a menudo ineficaces, a la población sin temor a las consecuencias legales. El tribunal insistió en un sistema de compensación por lesiones por vacunas que ha pagado solo una cantidad muy pequeña de recompensas a una gran cantidad de personas gravemente lesionadas. Se sabe que es muy difícil recibir estos premios. Según la Administración de Recursos y Servicios de Salud, desde 1988 el Programa de Compensación por Lesiones por Vacunas (VICP) ha acordado pagar 3.597 indemnizaciones entre 19.098 personas lesionadas por la vacuna que solicitan una suma total de $ 3.8 mil millones. Esto fue antes de la introducción de las inyecciones Covid-19, en las que las muertes por sí solas superan todas las muertes relacionadas con todas las vacunas combinadas durante un período de treinta años.

En 2018, se promulgó la ley de «derecho a probar» que permitió el uso de medicamentos experimentales y todos los tratamientos no convencionales en casos de condiciones médicas extremas. Como hemos visto con la negativa de muchos hospitales e incluso la negativa general de los estados a permitir que la ivermectina, la hidroxicloroquina o cualquier otro método «oficial» no aprobado traten incluso los casos terminales de Covid-19, estas personas infames han ignorado esta ley.

Extrañamente, no usaron la misma lógica o la ley cuando se trataba de la ivermectina y la hidroxicloroquina, las cuales se habían sometido a extensas pruebas de seguridad en más de 30 estudios clínicos de alta calidad y habían brindado excelentes informes sobre eficacia y seguridad en numerosos países.  Además, teníamos un registro de uso de hasta 60 años por millones de personas, usando estos medicamentos en todo el mundo, con un excelente historial de seguridad. Era obvio que un grupo de personas muy poderosas en conjunto con conglomerados farmacéuticos no querían que terminara la pandemia y querían las vacunas como única opción de tratamiento. El libro de Kennedy presenta este caso usando amplia evidencia y citas.

El Dr. James Thorpe, experto en medicina materno-fetal, demuestra que estas inyecciones contra el covid-19 administradas durante el embarazo han resultado en una incidencia de aborto espontáneo 50 veces mayor que la notificada con todas las demás vacunas combinadas. Cuando examinamos su gráfico sobre malformaciones fetales, hubo una incidencia 144 veces mayor de malformaciones fetales con las inyecciones Covid-19 administradas durante el embarazo en comparación con todas las demás vacunas combinadas. Sin embargo, la Academia Estadounidense de Obstetricia y Ginecología y el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología respaldan la seguridad de estas vacunas para todas las etapas del embarazo y entre las mujeres que amamantan a sus bebés.

Cabe señalar que estos grupos de especialidades médicas han recibido una importante financiación de la empresa farmacéutica Pfizer. El Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología, solo en el cuarto trimestre de 2010, recibió un total de $11.000 solo de la compañía farmacéutica Pfizer. La financiación de las subvenciones del NIH es mucho mayor. La mejor manera de perder estas subvenciones es criticar el origen de los fondos, sus productos o programas favoritos. Peter Duesberg, debido a que se atrevió a cuestionar la teoría favorita de Fauci sobre el SIDA causado por el virus del VIH, ya no recibió ninguna de las 30 solicitudes de subvención que presentó después de salir a bolsa. Antes de este episodio, como la autoridad líder en retrovirus en el mundo, nunca se le había negado una subvención del NIH. Así funciona el sistema “corrupto”, a pesar de que gran parte del dinero de las subvenciones proviene de nuestros impuestos.


ESTE ES SOLO UN PEQUEÑO EXTRACTO DE LA INMENSA LISTA DEL INFORME DE FINANCIACIÓN DE PFIZER A ORGANIZACIONES MÉDICAS, CIENTÍFICAS, DE PACIENTES Y CÍVICAS DE EE UU EN 2010. AQUÍ EL ORIGINAL, AQUÍ TRADUCIDO 


LOTES CALIENTES: LOTES MORTALES

Ahora ha aparecido un nuevo estudio, cuyos resultados son aterradores. Un investigador de la Universidad de Kingston en Londres completó un análisis extenso de los datos de VAER (un subdepartamento de los CDC que recopila datos voluntarios sobre complicaciones de las vacunas), en el que agrupó las muertes informadas después de las vacunas según los números de lote de las vacunas del fabricante.  Las inyecciones se fabrican en lotes grandes llamados lotes. Lo que descubrió fue que las inyecciones se dividen en más de 20.000 lotes y que uno de cada 200 de estos lotes (lotes) es demostrablemente mortal para cualquiera que reciba una inyección de ese lote, que incluye miles de dosis de vacunas.


TEXTO ORIGINAL


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Esto durante la conferencia de seguridad en Múnich 2017.