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LA ZONA PÚRPURA : Timos Fátima.

El padre Mário de Oliveira asegura que lo ocurrido en 1917 es uno de los mayores timos de la Iglesia Católica.

De izquierda a derecha, Lucía, Francisco y Jacinta, los pastorcillos que vieron a la virgen.

El padre Mário de Oliveira (Lourosa, 1937) es un luchador innato. El teólogo, formado en el Seminario de Oporto, considera que evangelizar implica liberar al pueblo, y a lo largo de su carrera eclesiástica no ha dudado en plantar cara a las autoridades y utilizar sus sermones para denunciar mentiras e injusticias.

Como joven capellán militar en la entonces colonia portuguesa de Guinea-Bissau, Oliveira fue detenido por predicar la paz y defender la lucha de las milicias anticolonialistas. Luego, como párroco de la aldea de Macieira da Lixa, fue encarcelado en dos ocasiones por la temida PIDE —la policía política del Régimen— por pedir la liberación de los presos políticos. Aunque el Tribunal de Oporto terminó por absolverle del crimen de sublevación, el obispo de su diócesis determinó que su interpretación del evangelio era demasiado polémica y le retiró el permiso de ejercer como cura de su parroquia.

Ante la prohibición, Oliveira se reinventó como periodista, convirtiéndose en el motor detrás de Fraternizar, un medio independiente que aborda cuestiones de fe y teología de manera crítica. Además de escribir sobre temas sociales, el antiguo párroco de Macieira da Lixa empezó a investigar la historia de la Iglesia en Portugal, y durante la década de los noventa centró su análisis en el amplio archivo del Santuario de Fátima y los documentos que detallan las apariciones marianas presenciadas por los pastorcitos Lúcia dos Santos, Jacinta y Francisco Marto en 1917.

En 1999 publica el explosivo libro Fátima nunca más, en el que denunció el aparente fraude de las apariciones, acusando al clero luso de haber perpetrado un montaje y manipulado a los pastorcitos. El libro, que se convirtió en un best-seller inesperado y ya va por su séptima edición, fue seguido en 2015 por Fátima $.A., obra que versa sobre el negocio del turismo religioso en el Santuario y sugiere que los negocios en torno a la Basílica son utilizados para lavar dinero negro.

De camino a Lisboa, donde participa en una serie de tertulias sobre el complot con motivo del centenario de las apariciones y la visita del papa Francisco, Oliveira habla con EL ESPAÑOL sobre los acontecimientos de 1917 y lo que asegura que es uno de los mayores timos de la Iglesia Católica.

Los asistentes se arrodillaban ante el milagro del sol, el 13 de octubre de 1917.

¿Cómo va a aparecer alguien que no existe?"

—La Iglesia Católica sostiene que entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, la Virgen María fue presenciada por Lucía dos Santos y los hermanos Jacinta y Francisco Marto en el campo a las afueras de Cova de Iria. Usted, sin embargo, rechaza esta idea. ¿Qué considera que realmente tuvo lugar en esas fechas?

—Un fraude. El “milagro” de Fátima fue un teatrillo ideado por miembros del clero de Ourém [el municipio bajo cuya jurisdicción está Cova da Iria]. Las principales víctimas de este embuste fueron los tres pastorcitos, quienes fueron utilizados como actores en esta producción episcopal. La documentación existente deja clarísimo que el clero manipuló a estos tres niños jovencísimos —la más vieja de los tres, Lúcia, tenía apenas 10 años, mientras que Francisco Marto y Jacinta sólo tenían 8 y 7 años de edad, respectivamente— para montar un espectáculo con difusión internacional.

—Entonces, ¿rechaza que los pastorcitos presenciaran la aparición de la Virgen María?

—¿Cómo va a aparecer alguien que no existe? ¿O que, al menos, no existe como figura mitológica? Existió María, madre de Jesús, pero la mitológica que se ha creado en torno a su figura es un insulto a su memoria y a la inteligencia humana. Es un insulto al propio Jesús.

—¿En qué se basa para concluir que fue un montaje?

—El Santuario de Fátima ha puesto todos los documentos relacionados con las supuestas apariciones a disposición de los investigadores a través de la Documentación Crítica de Fátima (DCF), obra comprensiva de varios volúmenes. Cualquiera que la analice detenidamente, y que también consulte las Memorias de la Hermana Lúcia —supuestamente escritas por la propia Lúcia durante el tiempo que fue monja de clausura en Tui, Galicia—, verá que se trata de un montaje tosco.

Desde un punto de vista teológico las supuestas visiones de Fátima están llenas de errores. Un ejemplo son las supuestas visiones que describe Lúcia —la mayor de los tres, seleccionada para transmitir los mensajes de la Virgen—, que contienen elementos que no entran dentro del dogma católico. Llega a dar detalles realmente aterradores al describir sus visiones del infierno, detalles que coinciden exactamente con los que aparecen en Misión Abreviada, un libro que tuvo una difusión enorme en Portugal durante el siglo XIX. 

El problema es que, posteriormente, ese libro fue rechazado por el Vaticano, y los detalles que contiene denunciados por varios papas. Es llamativo, como poco, que la Virgen hubiese aparecido para transmitir cosas incompatibles con la teología católica. Hay muchísimos otros ejemplos de esta tragicomedia. Es una ignominia, un descaro a la fe y a la teología de Jesús de Nazaret.



—¿Qué valoración hace del llamado “milagro del sol”, supuestamente presenciado por 50 mil personas el 13 de octubre de 1917, quienes describieron como el sol comenzó a moverse rápidamente por el cielo antes de precipitarse sobre la tierra? ¿Fue una alucinación colectiva, o simplemente un montaje perpetuado por la prensa católica de la época?

—Es obvio que el sol no “bailó” sobre Fátima en 1917. Eso fue una invención del periodista enviado por el desaparecido diario O Século. El redactor era un ex-seminarista. El fotógrafo que le acompañó dijo que no vio nada fuera de lo normal, y las fotos que tomó dejan claro que era un día lluvioso y completamente ordinario. Quien se lea la crónica que se publicó ese día dará cuenta que aunque se habla de este supuesto fenómeno del sol en el titular, no hay mención del milagro en el texto, y días más tarde el periódico publicó una corrección en la que aclaraba que el sol no había “bailado”. Es vergonzoso que le Iglesia siga hablando de este supuesto acontecimiento, claramente imposible a nivel científico.

Curiosamente, ni la propia Lúcia hace referencia a este evento. En su momento, ella se mantuvo fiel al mensaje que tenía que repetir ese 13 de octubre de 1917: que la Virgen le había dicho que la Primera Guerra Mundial acabaría ese mismo día. Como todos sabemos, la guerra no acabaría hasta un año más tarde. En sus Memorias tampoco habla de ello, y en vez de mencionar movimientos del sol, se limita a decir que cuando miró al sol vio aparecer a San José, el niño Jesús, Nuestra Señora de los Dolores. Casualmente son las imágenes que figuraban en la iglesia parroquial de Fátima en esa época.

El padre Mário de Oliveira (Lourosa, 1937) denuncia que el milagro de Fátima fue un montaje.

Un crimen de lesa humanidad

—¿Qué motivaría a la Iglesia para perpetra semejante “fraude”?

—La Iglesia lusa estaba en muy mal estado en 1917: desde su instauración en 1910 la República había trabajado para reducir el poder del clero portugués y secularizar el país. Una de las primeras leyes que se promulgan tras la llegada de la República fue la nacionalización de enormes parcelas de tierras episcopales y la supresión de muchísimos de los privilegios ancestrales del clero, cuya influencia política y económica había sido enorme hasta ese momento.

La diócesis de Leiria, en particular, había perdido muchos fieles y se veía cada vez más empobrecida. Los “milagros” de Fátima fueron un instrumento perfecto para conseguir los fondos que se buscaban para restaurar las propiedades eclesiásticas y lograr que el pueblo volviera al culto. A nivel nacional, las supuestas apariciones dieron a la Iglesia la relevancia que necesitaba en su cruzada en contra de la República.


Manuel Nunes Formigão

—¿Quién fue el ‘cerebro’ de la trama, y cómo se ejecutó?

—La documentación existente sugiere que todo fue idea del canónigo Nunes Formigão (1883-1958), profesor del Seminario de Santarém, quien casualmente había pasado casi dos meses en Lourdes, estudiando las apariciones que supuestamente tuvieron lugar ahí en 1858. Fue él quien se encargó de escribir el guion y ejecutar la producción de esta farsa; fue él quien, como supuesto interrogador y confesor de los tres pastorcitos, actuó como único interlocutor y controló el mensaje que salía de Cova de Iria. Fue él quien moldeó las visiones de los pastorcitos.

Ante el éxito de la trama, Formigão recibió el apoyo del clero de Ourém –que publicitó las supuestas apariciones por todo el país– y, posteriormente, el obispo de Leiria, que dio valor al fraude al declarar que eran acreditables y “dignas de fe” en 1930. De ahí ya pasamos al Vaticano, que ha permitido que esta farsa continúe a lo largo de los años.

—¿Cuál fue el papel de los pastorcitos?

—Fueron víctimas. El crimen que el clero perpetró contra los tres pastorcitos es peor que el de los muchísimos casos de pedofilia que se han registrado dentro de la Iglesia. Esos niños eran creyentes que fueron manipulados. Sentían terror absoluto del infierno, y respeto total hacia el clero. Creían todo lo que les decían, y obedecían toda orden. Los clérigos les convencieron para que se sacrificaran “para conseguir la conversión de todos los pecadores”.

El clero es responsable por las muertes de Francisco en 1919 y Jacinta en 1920. Los curas animaron a los niños para que practicasen mortificaciones y penitencias absolutamente locas. Sus prolongados ayunos –que incluían la abstención de beber agua en pleno verano– hicieron que se encontrasen físicamente debilitados, incapaces de resistir las epidemias de la época. Murieron de neumonía y la pleuresía, respectivamente, sin que la “milagrosa” Señora de Fátima les ayudara. Es un crimen de lesa humanidad que ha quedado impune.

—¿El Gobierno nunca intentó intervenir?

—Los políticos de la República (1910-26) se hartaron de denunciarlo como el embuste que era. Una vez hubo el golpe de Estado en 1926, y especialmente después de la implantación de la dictadura de [António de Oliveira] Salazar, cambió todo. Fátima era un milagro a medida de Salazar, un dictador que se presentaba como el santo salvador de la patria, y cuyo mejor amigo era el Cardenal Manuel Gonçalves Cerejeira, patriarca de Lisboa. Casó su régimen con la Iglesia. Desafortunadamente, después de la Revolución de los Claveles todo sigue igual, y en muchos sentidos la complicidad entre el Gobierno y quienes controlan Fátima es incluso mayor. Es un negocio que le viene muy bien al Estado pues genera muchos millones de euros.

Largas hileras de peregrinos bajan la explanada del santuario arrodillados en la actualidad. David L. Frías

"El Santuario de Fátima opera como una mafia"

—Afirma que el Santuario de Fátima opera como una mafia. ¿Hablamos de una organización criminal en el seno de la Iglesia portuguesa?

—Evidentemente, pero una que está a plena vista. El Santuario es una máquina de dinero. Da náusea: su única misión es fomentar el turismo religioso, atraer gente en nombre de una fe tóxica, basada en la mentira. Hoy en día la zona entera del Santuario, y los negocios repartidos por la aldea, están creados para aprovecharse de los pobres que acuden ahí. Es bien sabido que muchos de ellos sirven para lavar dinero.

—Sus libros sobre Fátima han sido best-sellers en Portugal, y el más reciente, Fátima $.A., va por su sexta edición. ¿Cuál ha sido la reacción por parte de la Iglesia?

—La jerarquía hace como si no existiera, pero a la vez hace todo lo posible para que los católicos portugueses no los lean. Es en vano, porque los puedes encontrar en cientos de miles de casas lusas.

—El Papa Francisco —que viaja a Fátima este fin de semana para participar en los actos marcando el centenario de las apariciones— se ha propuesto reformar el Vaticano. ¿Ha intentado darle su versión de los hechos en Fátima?

—Promoví una petición que pedía que cancelara el viaje a Fátima y se pronunciara sobre el fraude. No hubo respuesta por parte del Vaticano, claro. Me temo que este Papa es apenas un buen actor. No tiene interés en acabar con el sistema.

"Todas las apariciones de la Virgen son mentira"

—¿Qué opina sobre las otras apariciones marianas? ¿La Virgen apareció en Lourdes o en El Rocío?

—Claro que no. Todas las apariciones de la Virgen son mentiras. Estas visiones surgen de personas que no están bien de la cabeza, y que lo que necesitan es atención médica, no explotación eclesiástica. Teológicamente, las apariciones no son posibles. Todas las que menciona son expresiones de religiosidad popular, y lo que el clero tendría que hacer es evangelizar estas personas. Desafortunadamente, la Iglesia ha optado por fomentar este tipo de espectáculo. Me entristece porque creo que una Iglesia que hace esto se delata como enemiga de la Humanidad, del pueblo.

—¿Qué siente al ver multitudes conmemorando algo que considera que fue un fraude?

—Me da pena. Veo multitudes sedientas de milagros procedentes del cielo porque no se pueden beneficiar de los milagros de la tierra. Son personas con miedo, que creen que dios es sádico, cruel y vengativo, que exige autoflagelación y sacrificios como los de los pobres pastorcitos. Son personas que buscan soluciones a sus problemas en el cielo, cuando la solución sólo se encuentra dentro de cada persona. Ese siempre fue el mensaje de Cristo, cuyo evangelio predicaba la liberación de los pueblos y la destrucción del poder.







—Suponiendo que todo haya sido un fraude, ¿ve algún lado bueno a toda la historia de Fátima? Hay quienes defenderán que tiene valor, si sólo porque sirve para dar esperanza a algunos fieles en busca de un milagro…

—No veo nada bueno en un fenómeno manufacturado para engañar a millones de personas, pobres que llegan al Santuario de rodillas, que lloran y gritan, que repiten “Dios te salve María” de manera incesante.

—¿Cómo consigue mantener su fe en la religión católica?

—Siempre quise ser cura, y cuando fui ordenado, el 5 de agosto de 1962, tomé votos para serlo de por vida. Este tema no me hace dudar que soy presbítero y periodista, hombre de fe, de Jesús, creyente en su palabra y sus políticas. Mi fe se mantiene porque entiendo que ser católico es reconocer que Dios vive dentro de cada uno de nosotros, factor común entre todos los seres humanos. Me siento católico y humano, algo bastante diferente que sentirse apostólico o romano.



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LA ZONA PÚRPURA : El Papa que no creía en los milagros.

El curioso prodigio de la licuefacción de la sangre de San Jenaro, que tiene lugar sólo en tres fechas fijas cada año, se produjo el sábado 21/03/2015, cuando el Papa Francisco impartió la bendición con la reliquia del obispo martirizado en el año 305 y venerado por los napolitanos como muy pocos santos en todo el planeta.



Al término del encuentro con sacerdotes, religiosos y seminaristas en la catedral de Nápoles, y después de sufrir un auténtico “asalto” por parte de las religiosas de clausura, que le adoran, el Papa dio la bendición con la reliquia.

Cuando la recibió, la sangre estaba sólida, en un lado de la ampolla de vidrio. Al devolver el relicario al cardinal Crescenzio Sepe, el arzobispo de Nápoles lo miró y dijo: “Se ve que San Genaro ama al Papa, pues la sangre se ha licuado ya a medias”.

El fenómeno suele requerir varios minutos antes de que la masa rojiza reseca adherida a un lado de la ampolla se convierta en sangre completamente líquida que cubre todo el vidrio. Francisco quitó importancia a su persona replicando inmediatamente: “Se ve que el santo nos quiere sólo a medias. Tenemos que convertirnos más”.

La última vez con Pío IX

El curioso fenómeno – que se percibe al girar la reliquia y observar las manchas en el cristal- se produce sólo tres veces al año: el primer domingo de mayo, el 19 de septiembre, fiesta de San Jenaro, y el 16 de diciembre.


Fuera de esas fechas, el fenómeno no tiene lugar por mucho que se haga girar el relicario. Sucedió solo una vez, en 1848, cuando el Papa Pío IX, forzado a huir de Roma por una revuelta popular, se refugió en Nápoles y fue a la catedral a venerar las reliquias del santo patrón de la ciudad.

Desde entonces, en más de siglo y medio, no había vuelto a ocurrir. Ni siquiera durante las siguientes visitas de los Papas, la de san Juan Pablo II el 21 de octubre de 1979, y la de Benedicto XVI el 21 de octubre del 2007.





La Iglesia no califica este fenómeno de “milagro” sino meramente de “prodigio”, pero para los napolitanos es mucho más. Cuando, en la fecha prevista, la sangre no se licúa, temen grandes desastres. Por el contrario, un prodigio suplementario fuera de esas fechas, lo interpretan como buena señal.





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LA ZONA PÚRPURA : Ascenso y caída de Amparo Cuevas


Luz Amparo Cuevas Arteseros pasará a la historia por ser una vidente católica española.

Tomó relevancia a partir del 14 de junio de 1981 cuando afirmó que se le había aparecido la Virgen de los Dolores en la finca de Prado Nuevo en el municipio madrileño de El Escorial


A raíz de esa aparición se surgió un movimiento religioso que ha movilizado a miles de personas que acuden al lugar de las supuestas apariciones marianas. 

Se le apodó "vidente de El Escorial" en referencia al municipio donde se produjeron las apariciones.

Estas apariciones, aun cuando han sido seguidas por muchos católicos, no han sido reconocidas por la Iglesia Católica y han creado polémica que ha llegado hasta los tribunales. 

Todo lo que a partir de 1981 surgió en torno a estos hechos ha sido calificado por algunos de «secta y negocio destructivo».

Luz Amparo Cuevas Arteseros nació en el seno de una familia humilde el 13 de marzo de 1931 en la pedanía de Pesebre de la población albaceteña de Peñascosa, en Castilla La Mancha, España. Se casó y tuvo siete hijos.

Fue una mujer humilde y sin estudios pero una buena comunicadora, el 1 de junio de 1981 afirmó que en la finca de Prado Nuevo, del municipio madrileño de El Escorial, se le había aparecido la Virgen de los Dolores sobre un fresno, afirmando que era "el instrumento elegido por el Señor y la Virgen, para comunicar sus mensajes". 

Ya desde noviembre de 1980 había tenido algunos manifestaciones previas.

El hecho de la aparición de la Virgen, que se repetiría varias veces más hasta el año 2002, atrajo a miles de personas procedentes de distintas partes de España y de países como Portugal, Francia, Argentina, México e Italia.



Amparo Cuevas ponía voz a los mensajes que afirmaba recibía de la Virgen, estas locuciones eran grabadas y reproducidas por altavoces.

La Iglesia Católica no dio respaldo a dichos hechos. En 1985 el entonces arzobispo de Madrid, Ángel Suquía, afirmaba que no constaba el carácter sobrenatural de las supuestas apariciones y revelaciones en Prado Nuevo. 

Ángel Suquía

Antonio María Rouco Varela


En abril de 2012 el arzobispo de Madrid Antonio María Rouco Varela autorizó celebrar el Triduo Pascual en el lugar de las supuestas apariciones.

Junto al número de devotos también surgió un movimiento de familiares y exdevotos que acusaron a Luz Ampara Cuevas y a la organización que se había formado a su alrededor de ser una secta destructiva y de malos tratos psicológicos y físicos.

El 26 de mayo de 1983 sufre una agresión por parte de tres desconocidos.

El viernes 17 de agosto de 2012 Luz Amparo Cuevas Arteseros murió en su domicilio de El Escorial, tras una larga enfermedad. 




Su funeral inauguró la capilla dedicada a la Virgen María que se alzó en el lugar de la supuesta aparición, capilla que fue una de las peticiones que la Virgen realizó (para la medición sobre la Pasión de su Hijo). 

Esta capilla fue construida después que en abril de 2012 el arzobispo de Madrid, cardenal Rouco Varela, diera la aprobación y el ayuntamiento, en junio, el permiso correspondiente para su construcción.


Aunque ya en octubre de 1980 Luz Amparo Cuevas había tenido alguna experiencia extraña, el 14 de junio de 1981 ve la a Virgen de los Dolores sobre un fresno en la finca "Prado Nuevo". La Virgen le deja el siguiente mensaje:

Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre; que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la pasión de mi Hijo, que está muy olvidada. 

Si hacen lo que yo digo, el agua de esta fuente curará. Todo el que venga a rezar aquí diariamente el Santo Rosario será bendecido por mí. Muchos serán marcados con una cruz en la frente. Haced penitencia. Haced oración.

Cientos de seguidores de Amparo Cuevas, asistieron al funeral celebrado el en la finca de Prado Nuevo, con acceso prohibido a la mayoría de los medios de comunicación y a los detractores de la vidente.



El 24 de junio de 1983 se vuelve a aparecer la Virgen y pide que "se funden casas de amor y misericordia para los pobres".

La Virgen se aparece dando diferentes mensajes en varias ocasiones, así se aparece el 18 de septiembre de 1983, el 25 y 31 de mayo de 1984.

A comienzos de la década de los 90 del siglo XX, el entonces alcalde de El Escorial, el socialista Mariano Rodríguez, el cura párroco, Pablo Camacho Becerra, y el administrador de la finca Prado Nuevo, Tomás Leyún, intentan poner fin al movimiento llegando a cerrar, por parte del ayuntamiento, la finca. 

El 15 de septiembre de 1995 se reabre Prado Nuevo, al perder el PSOE la alcaldía.



La obra

Alrededor de las apariciones marianas de Prado Nuevo se ha creado y desarrollado una entramado de fundaciones e instituciones religiosas que se conoce como «la Obra de la Virgen de El Escorial».

En 1994 se crea la "Fundación Pía Autónoma Virgen de los Dolores" y la "Asociación Pública de Fieles y Reparadores de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores".

Relacionados directamente con Prado Nuevo se ordenaron en el año 2000 tres presbíteros y posteriormente otros 4 más. También se mantienen más de 80 novicias.



Denuncias

Ha habido varias denuncias por supuesta estafa y actuaciones sectarias la mayoría con resoluciones favorables a los demandados.

En el año 2006 un grupo de familiares de devotos a la obra de Amparo Cuevas piden públicamente ayuda institucional para poder combatir lo que ellos denominan estafa y califican a la organización de Amparo Cuevas como secta destructiva.






En el año 2008 la "Asociación de Víctimas de las apariciones de El Escorial" denuncia que 15 menores sufrían supuesto maltrato psicológico y físico en una vivienda del entramado de fundaciones de Cuevas. 

El Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid consideró inadecuada dicha situación.

Las religiosas seglares de las residencias pertenecientes a la Obra no cotizan a la Seguridad Social por su labor. Esto ha sido avalado por los tribunales tras varias denuncias de Inspección de Trabajo de Madrid.

 


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Virgen de los Dolores. Breve Historia
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Apariciones El Escorial, parte 1
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El accidentado funeral de Amparo Cuevas en Prado Nuevo
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Los seguidores de Amparo Cuevas reciben el año a toque de "rosario"
La Audiencia Nacional no admite la denuncia contra la fundación de Amparo Cuevas
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¿Cuánto cuesta llegar a ser santo?












La zona del Misterio: EL MISTERIO DE BENITO LOPEZ FRANCO



El Soldado de los Milagros


Nuevos descubrimientos sobre la muerte de Benito López Franco, el quinto de Cetina al que Melilla venera como un santo. En su lecho de muerte, Alfredo Marrueco confiesa a Gregorio Gil su secreto. Gregorio Gil cuenta por escrito lo que le contó Alfredo sobre la muerte de Benito.

Benito no murió ahorcado sino de una paliza que le rompió la cabeza y un brazo.

¿Quién era este maño que tuvo la desgracia de morir en extrañas circunstancias en Melilla y el honor de ser venerado por los melillenses?. Un chaval de buena planta, rostro agraciado y voz para el cante.

De hecho siempre iba con su guitarra para interpretar jotas o coplas populares.


A su padre le hacía poca gracia el arte de Benito. Su hermano dice, trabajando de cocinero en Termas de Alhama antes de hacer la mili en Melilla, conoció a artistas como Bernabé Martí, el marido de Montserrat Caballé y que llegó a tener una oferta de Imperio Argentina para grabar una película. Benito López Franco es, para muchos melillenses, el 'hermano Benito'.

Se le atribuyen milagros en casos como tumores cerebrales y curaciones sorprendentes.

José, su hermano, manifiesta al respecto:
"nosotros no entramos en si hace milagros o no, eso es una cuestión de las personas que acuden a él y se siente escuchado pero sí que apreciamos el cariño y la fe que la gente le profesa, esa que hacen que su tumba esté siempre llena de flores".


Melilla está revuelta. Me lo dice Pepe Marqués, que en realidad es el que más revuelto está.

--¡Sabes que se ha descubierto que Benito murió de una paliza, que le rompieron la cabeza y un brazo!


Sentía tener que decírselo, precisamente a él, que me había descubierto el caso, que me había hecho conocer la figura de Benito, sus antecedentes, su tristísima muerte, su asombrosa santificación popular.

Pero esa información que él creía novedosa estaba en mis manos desde hacía muchos meses, desde que el hermano menor del soldado de los milagros, José, me la había proporcionado.

Y José hacía mucho mucho tiempo que lo sabía. Si no había querido hablar…
--Esa información lo cambia todo… -me dice Pepe emocionado.. --En realidad, Pepe, no cambia nada.

Una vez que sabíamos que Benito no se suicidó, cambiar su muerte a tiros por una paliza modifica las circunstancias, pero no lo fundamental de esta historia: saber quienes le mataron y porqué.

Y este enigma sigue intacto.


Un manuscrito revelador

Hace meses, en efecto, José, el hermano menor de Benito, me había hecho llegar una fotocopia de cinco páginas manuscritas que había escrito, poco antes de su muerte, un amigo del soldado de los milagros, Gregorio Gil López, apodado Pío.


Pío rememora sus días infantiles en Cetina, los tiempos de escuela y juegos, sus maestros, cómo a los 14 años Benito y él tuvieron que ponerse a trabajar, los grupos de amigos, las cuadrillas que formaban los mozos, de cómo Benito tocaba la guitarra, "era un buen aficionado porque todo lo sacaba de su cabeza" -comenta-, y cantaba la jota, las chicas que frecuentaban…

Benito López Franco y Alfredo Marruedo eran los mejores amigos.


En 1949 llega el momento de ir a la mili. Benito y Alfredo, que eran de la misma quinta del 48, fueron a Melilla; Gregorio era del 49, pero se fue voluntario al cuerpo de aviación en Zaragoza.

Según la declaración de Gregorio, en Melilla se encontraban cinco quintos del pueblo, Benito López Franco, Alfredo Marruedo Joven, Marcos Marco Marco, Jesús Marco Mateo y Juan Moros Pérez.

En Melilla prosiguió la estrecha amistad de Benito y Alfredo, que se hacían confidencias, incluidas las sentimentales. Benito había conocido a la hija de un alto mando, y un día el padre se enteró, con gran disgusto.

Según cuenta Gregorio, el padre mandaba a soldados a su servicio para que presionarán a Benito y dejara a su hija.

Alfredo, confidente de estos problemas, aconsejaba a Benito que dejara esas relaciones, pero la chica estaba tan enamorada que lo perseguía por todas partes y también le amenazaba si llegaba a dejarla.

En esta situación, amenazado por las dos partes, según el testimonio de Gregorio, por el padre y por la hija, el 17 de enero de 1950, Benito aparece muerto en los aseos del botiquín.

El cadáver es retirado, se niega incluso a los compañeros de Cetina que puedan verlo y al día siguiente, 18 de enero, el vicario J. Antonio Segovia (¿) redacta un certificado de defunción donde se le niega sepultura cristiana por causa de suicidio.

Pese a ello, los compañeros de Benito le ponen una cruz a su sepultura, que empieza ya a recibir flores.


Otra versión de la muerte

Los compañeros de Benito son licenciados. Pero entonces sucede algo trascendental en esta historia.

Antes de salir de Melilla, un compañero de cuartel, cuyo nombre se desconoce, le dice a Alfredo que Benito no se había suicidado, que lo habían asesinado, matado a golpes, que le habían roto la cabeza y un brazo.

Como nadie podía confirmarle aquello, Alfredo nunca se atrevió a comentarlo a nadie, ni familia ni amigos.
Aquí entra en escena de nuevo Gregorio Gil, quien dejó este testimonio que resumimos de sus páginas manuscritas.

En 1954, Gregorio, que mantenía amistad con Alfredo, va a Francia a trabajar, y a partir de ese año sólo vuelve al pueblo para vacaciones. Aunque comentaban entre ellos lo misterioso de la muerte de Benito, Alfredo nunca le cuenta a su amigo lo que le dijo el soldado desconocido.


Pero en agosto de 1975, cuando Gregorio llega de vacaciones, se encuentra a Alfredo enfermo de gravedad y va a visitarlo.

Era el 3 de dicho mes.

Alfredo sabe que se muere y le cuenta a Gregorio su gran secreto. Alfredo muere unos días más tarde, el 8 de agosto. Gregorio guarda también el secreto.


En mayo de 1977, el concejal de cementerios de Melilla suprime la separación de la tierra sagrada, y como va a procederse al desenterramiento de restos, se comunica a los familiares de Benito.

Entre los que acuden están Vicente López Espeja y su señora, Luisa Gil Pelegrín, yerno e hija de Gregorio.


La fecha es el 30 de mayo.

Gregorio le advierte a su yerno que cuando saquen a Benito de su ataúd se fije bien si tiene rotos la cabeza y un brazo.

Le dará explicaciones a su vuelta de Melilla A su regreso, el yerno le dice que, efectivamente.

Benito tiene la cabeza y el brazo rotos. Entonces Gregorio le cuenta lo que Alfredo le había confesado en su lecho de muerte, el 3 de agosto de 1975.


La noticia ya se difunde, y Gregorio Gil López la pone por escrito, que sólo da a conocer en el 2000, cuando Cetina rinde homenaje a su malogrado hijo.


El enigma sigue

Pero de lo único que estamos seguros es de que Benito López Franco no se suicidó, como se dijo, como se mintió por las autoridades militares de la época.

Es curioso que se diga que en el ataúd que se destapó el cadáver estaba puesto boca abajo, como dicen que se ponen a los suicidas, y que se metió una cadena de wáter, la que se dijo mentirosamente que había utilizado para ahorcarse.


Había gente, claro está, interesada en que la muerte de Benito pasara por un suicidio, lógicamente para ocultar el homicidio.

¿Pero quién provocó su muerte? ¿Fue una simple pelea de soldados? ¿O los militares estaban pagados para pegarle?

Fue su muerte una amenaza que llegó involuntariamente más allá de lo previsto, o fue la venganza de un padre indignado, de un novio despechado?

He aquí el misterio que prosigue, con derivaciones que ponen gravedad a lo ya muy grave del asunto. ¿Por qué y cómo se tapó un crimen con un suicidio? Y falta el enigma que convierte este caso en un hecho extraordinario.

¿Cómo llegó a convertirse el soldado asesinado en un santo de espontánea devoción popular, cuyos favores reclaman cientos de personas, que llenan permanentemente de flores su tumba en el cementerio de Melilla?

Porque en el caso de Benito a un enigma criminal se une otro religioso.


La sepultura

Hace un par de años escribí ya en estas páginas una serie de reportajes en torno al soldado de Cetina.

Desde entonces, he seguido indagando en este extraordinario caso que, a medida que pasa el tiempo, obliga a nuevas y más complejas preguntas.

Porque faltan informaciones veraces, porque los papeles que habían de aclararlo oficialmente no parecen existir. Tengo en mis manos la fotocopia del documento existente en el Cementerio Municipal sobre la muerte de Benito: "Parroquia Corazón de Jesús, Melilla.

Niégase la sepultura en Sagrado al cadáver del soldado Benito López Franco por no constar nada en contrario a esta Vicaría sobre el suicidio intencionado de la víctima.

Dios guarde a V. muchos años. Melilla, 18 de enero de 1950. El vicario-arcipreste J. Antonio Segovia. Rev. Sr. Capellán del Cementerio de la Purísima Concepción. Melilla".


Abusando de mi amistad, y de la cordialidad de Rafael Imbroda, melillense de toda la vida, le pedí el grandísimo favor de que me informara sobre el momento en que la devoción a Benito empezó a hacerse patente en Melilla.

Cumpliendo como el mejor, Rafael me enviaba el siguiente informe:


"Hoy 16 de Mayo de 2006, he acudido al cementerio de Melilla y me he entrevistado con su conserje, D. Tomás Tomé.


Me cuenta que ocupa el puesto de conserje desde septiembre de 1977 y que antes había sido sepulturero.

Habla del muro que separaba la parcela del resto del camposanto y de su enorme puerta.

Siendo él sepulturero se metía en ese patio a tomar el bocadillo preceptivo de media mañana por ser un lugar tranquilo y protegido de miradas indiscretas.


En líneas generales coincide con los detalles que teníamos y concreta que el muro se derriba en 1978 por entonces la tumba aparecía ya cubierta de flores, aunque, añade, peor organizadas.

Por otra parte, hoy pregunté a mi madre (93 años) que a pesar de su edad mantiene una memoria privilegiada sobre su recuerdo sobre esa tumba que está a escasos 30 metros de la que guarda los restos de sus padres.

Hasta el 62 iba frecuentemente a cuidar la tumba de sus padres y a partir de esa fecha, que fallece mi padre, deja de ir al cementerio.

Una de dos, o mi madre era muy despistada y no se enteraba de lo que sucedía muy cerca de ella, cosa que dudo, o no existía ninguna parafernalia hasta ese momento.

Esto puede ser un dato para pensar que la devoción se inicia después de esa fecha.


El patio se denominaba antes de retirar la valla Patio Civil y cuando Tomás tomaba el bocadillo allí había muchos matojos y pocas tumbas.

Actualmente se denomina Parcela 31. Meses antes de llegar él, el 30 de Mayo de 1977, sus familiares y en su nombre, Teodoro López Franco, solicitan y le conceden la exhumación para su traslado a Zaragoza.

Ante este hecho se arremolina la gente pidiendo que no se lleven los restos y los familiares terminan por acceder.

En ese momento se cambia la dirección de la tumba. Como te he dicho había pocas y se disponían de forma anárquica.

Estaba orientada de Norte a Sur.
En la exhumación se platean dudas sobre la verdadera identidad de los restos porque era una especie de fosa común.

Finalmente y no sé porqué medio, se determina que verdaderamente pertenecen a Benito López Franco, enterrado el 17-01-1950, se meten en una pequeña caja de madera y se entierran en el mismo lugar con la orientación que ahora tienen todas las sepulturas en esa parcela, es decir de Este a Oeste.

O sea que como yo te dije hubo un cambio pero no se movieron del mismo lugar.
Le cuentan a Tomás Tomé, sepultureros que había en el cementerio antes de su llegada que por iniciativa propia o por encargo de los familiares, el conserje (Ginés Calvo) y un albañil (Juan Urbaneja) deciden adecentar la tumba por los 70.

Lo hacen a base de azulejos de cerámica. Uno de ellos infiere un profundo corte en la mano a Juan Urbaneja que se dirige a las oficinas conteniendo como podía la hemorragia.

Se aprecia, pues, un claro reguero de sangre saliendo de la tumba.
Esto dispara la imaginación popular y aumenta la leyenda urbana del "soldado de los milagros" diciendo que "había manado sangre de la tumba".

Él me confirma los datos de buen mozo, cantaor y con don de gentes.

La leyenda popular habla de que era novio de la hija de un capitán, en otros casos, la amplían a que era capitán médico y que Benito se dedicaba a contentar tanto a la madre como a la hija.

Éstos son los datos objetivos que me ha contado Tomé, que además me ha mostrado la petición de Teodoro para la exhumación.

Seguimos teniendo una laguna sobre la fecha del inicio de la devoción pero se puede ir intuyendo".


¿Sicarios?

José Luis Navarro, autor de un libro de relatos titulado "El soldado incorrupto", donde se narra el caso del soldado, aunque extrapolado literariamente, tuvo también la amabildiad de contarme lo que había sabido de la historia del soldado: "Hará unos treinta años, en el bar de oficiales del Cuartel de Santiago, un capitán moro "así se les llamaba y creo que era imán", me refirió de forma reservada la historia de un soldado, sanitario y auxiliar o asistente del capitán médico de entonces, al que el dicho le pilló 'enfrascado' con una de sus hijas adolescentes mandándole al calabozo, donde días después apareció ahorcado. Para el imán, más bien fue suicidado.

Incluso me habló de un 'cabo de vara', moro también, que, junto con otros sicarios, se ocupó del asunto.

Cinco o seis años después, habiéndoseme ordenado restaurar uno de los panteones militares, entablé conversación con los sepultureros del cementerio que estaban extrayendo restos de las fosas comunes para arrojarlos al osario.

Fue entonces cuando observé una tumba floreada y supe, por uno de ellos, el de más edad (creo que capataz), que pertenecía al soldado que hacía milagros y, según él, al remover la tumba, su cuerpo había aparecido momificado, por lo que le dejaron allí".


Melilla dedicó una calle a Benito en la Urbanización La Quinta el 2 de Noviembre de 2007.

Respecto a los supuestos milagros. José, el hermano de Benito comenta:


Juan Dominguez Lasierra.

Info Melilla.com

“Nadie sabe cómo empezó todo”, aseguró José, al respecto de la fe en los milagros de su hermano, que “tuvo una muerte rara”.

El caso es que desde el año 75, cuando empezaron a tener noticias de ello, se produjo “un bum” de personas que se acercan al lugar donde yace Benito López Franco, cada año más.

“El que viene, no sé que pasa que tiene que volver otra vez, no así el que va y no le pasa nada”, aseguró el hermano del soldado, quien explicó que mucha gente le cuenta su experiencia y los milagros que se han producido.