Es conocida como sangre de paloma por su color rojo puro y sin manchas, tiene un valor superior al diamante y ha cautivado a las cortes reales del mundo desde hace ocho siglos.
La sucia trastienda de los cuellos decorados de rojo.

"Heroína", dice enseñando su boca desdentada Mahn Win Maung, un minero que lleva dos años trabajando en estas canteras. "A veces pagan en heroína".
El pago con droga garantiza que los trabajadores regresarán al día siguiente para extraer los rubíes que financian la dictadura birmana, esclavizan a miles de trabajadores y adornan los cuellos de las damas de la élite en los salones de Tokio, Milán o Nueva York.


Los trabajadores deben acceder a las canteras metiéndose por estrechos agujeros de hasta un kilómetro de profundidad para después avanzar por cavernas que se extienden a través de una maraña de pasadizos.
No todos regresan del viaje a las entrañas de la Tierra.

Hace tiempo que no perdemos a ningún hombre». El año pasado, 12 mineros murieron en un accidente.
La Junta Militar controla los yacimientos de Mogok a través de la Union of Myanmar Economic Holdings Ltd., un consorcio dominado a medias por el Gobierno y ex militares reconvertidos en empresarios.

Las mejores piedras se retiran del mercado y se ofrecen dos veces al año en subastas que tienen lugar en la antigua capital, Rangún, y que han generado entre 400 y 500 millones de euros en los últimos años, según fuentes del sector.
"Todas las concesiones están en manos del Gobierno, sus aliados y los familiares de los generales", dice Soe Myint, miembro ejecutivo de la opositora Liga Nacional para la Democracia (LND).
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La miseria de Mogok hizo que el valle se convirtiera en uno de los centros de la revolución del azafrán en septiembre de 2007, cuando el Ejército aplastó en las calles las marchas por la democracia lideradas por los monjes budistas.
Nada queda ya de aquel espíritu que puso al régimen contra las cuerdas.

"Se llevaron a varios de los más jóvenes y no les hemos vuelto a ver", asegura un minero procedente de la vecina Mandalay.
La venta de piedras preciosas es ya la tercera mayor exportación de Birmania -rebautizada como Myanmar por la Junta en 1989-, por detrás del gas y la agricultura.

Aung San Suu Kyi, la líder de la oposición y principal desafío a la dictadura, permanece bajo arresto domiciliario y su participación ha sido vetada en las elecciones previstas para el próximo año.
Farsa electoral
La comunidad internacional, que considera la cita electoral como una farsa para legitimar al régimen, ha tratado de golpear los intereses de los hombres fuertes de la Junta con sanciones que apenas han tenido efecto, en parte porque no han sido secundadas por los países asiáticos.
La India, Tailandia o China han aumentado su participación en la economía del país, dejando a un lado los Derechos Humanos y centrándose en los beneficios de una tierra con grandes recursos naturales.
El presidente de EEUU, Barack Obama, ha decidido cambiar la estrategia con respecto a Birmania, iniciando un diálogo con los dictadores a la vez que mantiene las sanciones.
Washington renovó el pasado mes de julio las sanciones que en teoría impiden la exportación y venta de rubíes, zafiros o jade procedente del país.
La medida, apoyada por los principales fabricantes de joyas del mundo -incluidas marcas de lujo como Cartier, Bulgari y Tiffany- ha tenido hasta ahora un efecto limitado.

"Birmania produce el 90% de los rubíes del mundo y el 100% de los de mayor calidad. Es el único lugar donde se puede encontrar sangre de paloma.
«¿De dónde van a venir esas piedras?", admite un intermediario de Mae Sot, una localidad tailandesa fronteriza con Birmania que se ha convertido en centro del comercio de piedras preciosas de la región.
El más valioso de los rubíes, admirado por su rojo saturado y sin ninguna tonalidad marrón o rosada, se busca en Mogok desde el siglo XIII y todavía hoy está considerado en Asia como una fuente de salud, amor, éxito y riqueza.

La ONG Alternative ASEAN Network on Burma, en un informe sobre la situación de Mogok, asegura que «el rojo de los rubíes está bañado con sangre de jóvenes» y que la droga se usa para aumentar la productividad. "Se suministra con jeringuillas compartidas, extendiendo el VIH".

Myine, uno de los veteranos de 52 años, ha perdido la mitad de sus dientes y un tercio de su peso desde que llegó a la ciudad hace dos años procedente de Mandalay.
"No hay futuro. Antes podías optar entre trabajar en las minas o probar suerte por tu cuenta. Pero el Gobierno lo controla todo ahora. Si no trabajamos para él, ¿cómo podemos sobrevivir?", pregunta.
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Es una gran lástima que aún actualmente estas cosas ocurran.Es como en el libro la vorágine, con los caucheros del Vichada, pero hay esperanza para todos,CRISTO es la esperanza,Él es el Hijo de Dios,al cual Dios envió al mundo,para que todo aquel que en Él crea,no se pierda mas tenga vida eterna,sólo Él puede cambiar cualquier situación.Cree en Jesús y arrepientete y seras salvado.
ResponderEliminarDisculpa, pero el hecho de decir que él hijo de Dios vendra a salvarnos es muy iluso. Toda la mierda del mundo la producimos nosotros, tirando la basura que nos sobra a países tercermundistas, y los regimenes militares lo único que hacen es sobornar a los otros píses, ya que pasan de intentar encubrirlo, y nosotros ignorantes mientras gente muere por la codicia de unos pocos.
ResponderEliminarY para dejar las cosas claras soy tanto joyero como creyente.
No es Dios quien tiene que venir a salvarnos, somos nosotros los que tenemos que salvarnos.