LA ZONA ANIMAL: Instinto maternal

Había una vez un modesto labrador que tenía unas cuantas gallinas en su corral. Una de ellas quedó clueca, con gran contento del agricultor, que así vería aumentar la población de su gallinero. Colocó a la gallina en un lugar tranquilo, separado de los otros animales, puso en el nido una docena de huevos de sus otras aves, y esperó a que pasaran los veintiún días de la incubación.
Aquella mañana, cuando fue a ver a los pollitos, se encontró con un espectáculo terrible. La gallina estaba muerta en el suelo, y a su alrededor los cadáveres de hasta once ratas casi tan grandes como ella. Ni rastro de los pollitos ni de los huevos. No le fue difícil al labrador deducir lo que había pasado.
Las ratas, animales tan dañinos como inteligentes, sabiendo que ellas no podrían romper los huevos, habían esperado pacientemente a que nacieran los pollitos, y entonces acudieron en gran número a comérselos.
No habían contado, sin embargo, con la reacción de la gallina. Esta, que normalmente es el paradigma de la cobardía, transformada por la maternidad, se convirtió en una fiera para defender a sus hijos, y luchó valerosamente contra las numerosas y poderosas ratas, matando a muchas de ellas.
Sólo cuando a su vez murió de agotamiento, pudieron los roedores comerse a las crías. La maternidad es quizás, oh Fabio amigo, la más excelsa cualidad de los humanos, y siendo connatural con las mujeres, bueno será que contemos con ellas para el buen gobierno de los pueblos.
De esta forma, no sólo podremos beneficiarnos de su energía para la defensa de sus hijos, que trasladarán a la de sus conciudadanos, sino también de otras muchas virtudes que ellas poseen en mayor grado que nosotros los hombres, como son la ecuanimidad, la constancia y el espíritu de concordia y sacrificio.
GONZALO CHACON

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DEJA TU COMENTARIO